Acerca de…

Esta es la historia de todas las historias fracasadas, y no son pocas, de hecho son la inmensa mayoría, que no he sido capaz de hacer públicas. Que no he podido publicar, que no han ganado concursos o que, simplemente, no han gustado.

No digo que sean meritorias, pero son mías, y como mías que son no puedo verles defectos. O sí puedo vérselos, pero no quiero. Y cómo no tenía claro que hacer con ellas, las abandono aquí, en este blog inclusa en espera de que algún lector las adopte. Con una sola lectura por parte de alguien basta.

Son historias malditas, esas malditas historias que parecen gustar sólo a sus padres. Son todas las que deberían subtitularse «Expósito» como aquel apellido de los abandonados.

Empecé a escribir los cuentos que les narraba a mis hijos, retomando una afición que dejé en la adolescencia ―al igual que otras como la Magia o la Composición, que descuidé al comenzar la carrera y que recuperé veintimuchos años después también gracias a ellos―, pero enseguida empecé a desbarrar y a escribir otras cosas que me interesaban o a modificar los argumentos añadiéndoles elementos no tan infantiles. El caso es que quizá no escribo demasiado bien, pero los argumentos, de momento, no me faltan.

De hecho, a día de hoy, jamás he sufrido el «síndrome de la página en blanco». Siempre he tenido más cosas que contar que tiempo ―o voluntad, que la desidia también cuenta― para hacerlo, hasta tal punto que al acostarme siempre tengo una melodía y una historia ―o más― en las que pensar.

Pero parirlas me cuesta mucho. La receta es sencilla y sin embargo trabajosa:

  1. Dos partes de pensar ―de verdad― en el argumento, ambiente y personajes, incluyendo hacer mis esquemitas, muy distintos a los de las novelas, claro.
  2. Una parte de escribir como un loco.
  3. Tres partes de corregir, en forma de:
    1. Dos partes de corregir.
    2. Reposar.
    3. Una parte de corregir.

Si hay alguien en la sala que sepa lo que es escribir en una sola tarde noche tres mil palabras, en unas tres horas, sabrá que ha necesitado planificar durante seis y corregir otras nueve horas. ¿Un cuento por semana, a tres horas diarias? Sólo si viajo mucho, que el tren da mucho juego. El avión es un asco. Además del trabajo y la familia hay que atender otras aficiones, y no tengo pocas, por lo que no soy demasiado estricto conmigo mismo en cuanto a la regularidad. En general no soy demasiado estricto conmigo. Es que me tengo mucho aprecio y me mimo, a veces, demasiado.

Por eso me presento a concursos, aunque soy menos competitivo que uno que era muy poco. Me permite fijar plazos y tener que cumplirlos con un relato terminado y no un borrador. Mejora la regularidad.

En fin, te dejo con las historias malditas: Fantasía épica, ficción científica y terror. Con algo de humor negro en ocasiones. Que las disfrutes con salud, y yo que lo vea con las gafas limpias.

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17 comentarios en “Acerca de…

  1. “Pero parirlas me cuesta mucho “…la primera vez que leo algo semejante en WordPress. La mayoria afirman que el texto les sale por una pura inspiración…sin trabajarselo mucho. Me inclino más a su opinión. Es que no tengo nada que decir sobre mi propia experiencia …son las chapusas de puro capricho lo que escribo. Encantada de conocerle.

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    • Sí. Las ideas acuden. Te pones a escribir y la cosa fluye. Pero luego te das cuenta de las energías y el tiempo que te van consumiendo. Te sentirás orgulloso de tus criaturas, pero se te llevan la vida.
      A mí me cuesta mucho, pero como dice el refrán: «Sarna con gusto no pica».
      Gracias por pasarte por aquí.

      Le gusta a 2 personas

  2. Pues a mí me gustan tus “expósitos” y te lo digo por experiencia, mientras más cuesta parirlos, más los amas, aunque también se ama a los que salen en el “entresueño” y luego sólo te sientas a escribirlos.
    Por favor regálanos más historias malditas.
    Abrazo de luz

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  3. Hola, ahora te sigo.Veo que todos los que intentamos meter cosas en un blogs nos pasa igual.Despues de un parón de nada menos que 10 años, retomo escribir cuanta tontería se me viene a la cabeza.Es un buen desahogo, me gustaría que las leyeran y ojalá a alguien le gustaran algunas de las cosas que escribo, pero bueno.Me conformo con compartir y seguir.Un saludo

    Le gusta a 2 personas

    • Pues, por seguir un orden, en primer lugar, encantado de que me sigas. Por supuesto, como bien dices, a todos nos gusta que nuestras criaturitas literarias no se queden huérfanas. Por eso, salgan feas o guapas, las compartimos en la red con el fin de que les salgan pretendientes.
      En segundo lugar, efectivamente, yo escribo cualquier tontería que se me pasa por la cabeza y cuando no puedo, como este mes de diciembre que está siendo muy duro para mí, me siento raro.
      En tercero, es cierto, he estado viendo tu blog y efectivamente, hay un parón de ocho o diez años y luego otro de casi un año. Espero que al fin encuentres lo que necesitas para que tenga continuidad.
      Yo, de momento, me pasé, me paso y me pasaré a leerte.

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    • Trato siempre de responder a todas las personas que tienen a bien pasarse por esta humilde inclusa, aunque hay veces que se me acumula muuuucho. Pero me gusta, es una manera de disfrutar de este blog.
      Y yo estaré pendiente de ver cómo te va 😉

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