XIX Concurso de microjustas literarias (y III)


Se acabaron los Dardos, y con ello las XIX Microjustas. Y, como no podía ser de otra manera, acabé último.

—Paciente y sin embargo impaciente lector: diríjase a la barra de separación para disfrutar, eso espero, de la serie de micros que participaron en el concurso de los dardos, que no son muchos—.

Pero antes de contar esa historia, debo explicaros un par de sucesos o «acaecíos»:

En primer lugar, celebro mis mil primeros «me gusta» según guorprés.

1.000 Me gusta

Que lo sepáis. Muchas gracias, malandrines votantes, porque esto ha sido culpa vuestra.

Por otro lado, Guillermo Jiménez Cantón ha publicado su relato «Testosterona» en el Gran Río Comercial. Es éste un relato que cae entre la ficción científica y la magia posmoderna, en un argumento fantástico enrevesado por una capacidad llamada «pilomancia», o hacer «magia» con el pelo. Me asombró, ya que hace tiempo que me falta el flequillo y no me acuerdo de cómo era aquello de tener pelo; bien es cierto que me queda el de la barba y esa pelusilla que me cubre casi todo el cuerpo, como a peluche viejo, pero no, Guillermo lleva esta magia a la narración para hacer un mundo de buenos y malos que dependen —o no— del color de su pelo para actuar. Y la portada, todo sea dicho, me ha encantado. Perdón, quería decir la cubierta, que luego viene algún biblioteconomista y me regaña, con razón.

Pero a lo que íbamos con los dardos. Primero cuento lo que son, tal como hice en su día: Cada participante tiene que «disparar» un micro que es puntuado de manera anónima por el resto de participantes. Cada ronda el número de palabras es menor que el anterior —de 40 a 10 en cuatro rondas— y el cuento se debe basar en una palabra que indican los jueces.

De nuevo tengo claro que el fiasco viene dado por la dificultad que introduzco en los relatos. Me autocito, cosa que me encanta porque me quita trabajo y engrandece mi ego, me autocito, digo, de una respuesta a un gran comentario de otro relato: «el fantasma de mi entendimiento subjetivo. Ya sabes lo que es: yo me entiendo y no me doy cuenta de que a la gente le falta información que yo sí conozco. Nada, no me queda nada más que ir a la farmacia a ver si me dan algo para esto…»

En fin, que ya os aburro. Os dejo con los dardos. Cada uno lleva el número de ronda, el número de palabras, y la palabra de referencia. En algún caso hay varios que son los que propuse a la familia para presentar —sí, me gusta escoger por consenso familiar y ahorrarme el trauma de la propia decisión—. No os preocupéis: no sé si es que no pinchan o yo debo volver a graduarme la vista.


1ª Ronda, 40 Palabras – PLUMA

Reina, lecho y pluma

El Visir acudió al llamado del Rey:

—¿Has aumentado tu ajuar o hay furtivos en las montañas Órbulas?

—No, mi señor.

—¿Y esto?

El interpelado sudaba bajo su casulla de llamativo plumón del ave sagrada Mikaryandú.

(*) Último con CERO puntos. Como probablemente no lo habrás entendido, y te aseguro que no es culpa tuya, querría hacer un comentario comparándolo con «Calle a calle» de la Sortija. Este relato de plumas creo que es muy bueno… de no ser porque, pues eso, no se entiende. Y el caso es que está toooooda la información. Vuelve a leerlo considerando muy cuidadosamente el título. Veeenga, léelo una vez más. Está claro que falla porque aunque están todas las pistas a)  están muy inconexas, b) dejan mucho hueco para rellenar por el lector y c) hay elementos que llaman la atención fuera de la trama, o sea, que estorban. Es cierto que el de «Calle a calle» hay que leérselo dos veces, pero se coge el sentido enseguida. ¿Ya has podido ver que el visir le pone los cuernos al rey y lo pillan por las plumas de su casulla del ave que sólo se puede cazar furtivamente o para vestir al propio visir? Demasiado traído por los pelos. Por las plumas, quería decir.

2ª Ronda, 30 Palabras – INTERNET

Larra online

Lee el último whatsapp de Dolores. En skype queda, sola, su imagen. Con un dedo tembloroso oprime la tecla que borra su perfil de twitter. ¡Adiós wordpress cruel!

(*) Último también, con dos puntos.

3ª Ronda, 20 Palabras – CAPA

Bajo la hipocresía

Era inmune hasta que sufrió su primer amor. Luego, rehízo la capa con los restos del alma.

(*) Penúltimo, con tres puntos. Pero tenía más donde elegir:

El asombro del geólogo

Miraba boquiabierto el estrato de iridio recién descubierto. El meteorito nos habría aniquilado.

Entonces… ¿quiénes éramos?

Plebeyo discreto

Logró acceder a los aposentos de la condesa bajo la capa del conde. A ella no le importó.

El poder de la capa

El superhéroe se sentía como Sansón recién pelado. A ver si se secaba pronto.

4ª Ronda, 10 Palabras – BARRA

Panificadora

Él, enamorado, hacía barras muy alargadas cuando la miraba.

(*) Séptimo, con once puntos. ¿Por fin escogí bien? Pero había más dónde elegir:

Forzudo

Semidesnudo, levantaba pesas y, por el vino, doblaba barras.

Viejos amigos

Su mal genio dejó la barra roscada.

Francisco Torpeyvago

En Daimiel, a 30 de marzo de 2017.

¿Cuál hubieses escogido tú?
¡Dímelo, «mardito malandrín»!
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24 comentarios en “XIX Concurso de microjustas literarias (y III)

  1. Hola Francisco:
    Creo que los Dardos han sido injustos contigo. Los relatos son buenos y las ideas que se ven detrás son aun mejores.

    Veamos:
    -Al del visir le hace falta un poquito de metraje. Yo hubiese cambiado el “¿y esto?” por “Encontré esto en mi lecho” dejando mas clara la cornamenta real. Pero a ver donde podas…
    -El de Larra tenia su aquel pero la competencia era feroz. Le falta un golpe de efecto, algo que le de un “toque extra”
    -A “bajo la hipocresía” le tuve en mi lista de votables. Es un muy buen miCro. Mereció mejor suerte.
    -Panificadora es un relato divertido y delicioso. El equilibrio entre humor e historia esta logradisimo.

    No te dejes engañar por la clasificación, la calidad era alta pero la competencia no era manca.

    Le gusta a 2 personas

    • Bueno, injustos, injustos… tú mismo reconoces la competencia que hubo ronda tras ronda.
      El del visir, la verdad es que era en exceso ambicioso. Debería haber cambiado la idea; no cuadraba el relato en tan pocas palabras.
      El de Larra es mediocre; ya viste los que se marcaron algunos, de hecho, creo que en esta ronda arrasastes.
      Otro que tampoco estuvo para allá es «Bajo la hipocresía». A toro pasado, lo hubiese cambiado por el del superhéroe. El del geólogo era el que más me gustaba pero también el más arriesgado.
      Con «Panificadora» sí estoy contento, aunque quedase en mitad de la tabla.
      En fin, lo dicho, la competencia fue feroz, por eso me alegro de haber participado, porque me supuso un gran esfuerzo escribir en esas condiciones, y así siempre se aprende. Claro que si además, con esos micros, acabas primero, pues no te digo nada:
      Bio Jesus campeón de los XV Dardos, ahí queda eso. ¡Enhorabuena!
      Muchas gracias por pasarte, por comentar y, como no, por microleer.

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      • No, de los míos el que repartió estopa fue Despiste, una cachondada que arrasó en primera ronda.
        Mi 2a ronda fue Viajero temporal, que compartía problemas con tu visir, mucha historia y poco texto. Cumplió, eso si, con 8 puntos

        Le gusta a 1 persona

      • Sí, era una buena opción. Pero creo que se abusó del tema de capa de superhéroe, con lo que hubiese quedado poco original, creo yo.
        ¡Ah!, y lo de Sansón lo padezco yo cada tres meses, cuando me pelo y me rapo mis hermosas barbas. No lo creeréis, pero durante un par de días me siento como aplatanado…
        Gracias por pasarte, por comentar y, por supuesto, por microleer.

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    • Pues qué lástima no haberos podido consultar antes, pero como tiene que ser anónimo…
      Si no, habría hecho como con el Polidori. Y bien que me ha ido 🙂
      Yo estoy seguro de que sí que podrías. Todo es ponerse. Aunque es cierto que yo me sentí con algo de presión y no es la mejor situación para escribir.
      Gracias por pasarte, por comentar y, sobre todo, por «leelegir».
      Un mega abrazo gama.

      Le gusta a 1 persona

  2. Gran problema el del autoentendimiento subjetivo, por cierto: muchas veces me pregunto al escribir si en tal o cual escena se entiende todo bien, pero no es dado lo suficientemente mascado como para tomar al lector por idiota… el equilibrio es complejo en ocasiones, sobre todo, creo yo, a la hora de reflejar los conflictos internos de los personajes o tratar escenas tras una elipsis narrativa…
    Sobre los dardos:
    En “Reina, lecho y pluma”, en efecto, he cogido lo de la cornamenta… a la segunda y tras leerlo con detenimiento. Es demasiado críptico, un juego para el propio autor que, por desgracia, el lector no acaba de captar, como bien dices. En un concurso así, creo que la rapidez en la lectura, y por tanto la comprensión inmediata, es clave… 😉
    En “Larra online” me sonaba el romance de este con Dolores (Armijo), pero he tenido que buscarlo para encontrar el sentido (el apellido lo he sabido después de mirar, claro :D). Me remito al comentario anterior…
    Sobre los de la capa… pues me gusta más cualquiera que el que elegiste, la verdad 🙂 Sobre todo, el de “El asombro del geólogo”: directo, claro e incluso brutal. El del superhéroe también es gracioso.
    Sí, de la barra, el elegido es el mejor para mi gusto. Tiene un toque picante que le da una condición muy simpática 😀
    PS: Hombre, es que confundir la portada con la cubierta no tiene perdón de diox.

    Le gusta a 1 persona

    • Sí, es fundamental el equilibrio —que no tiene que ver con el «punto medio»; con el punto medio normalmente te quedará algo soso, insulso, más un informe que ficción—, pero ¡tan difícil de conseguir! Especialmente, como comentas, en la personalidad de los personajes y ¡tachán! la pausa, la elipsis, el cambio de escena en el que si te descuidas dejas al lector por sínsolo o a dos velas, a elegir.
      El de Larra lo pensé más claro, pero de nuevo me la jugó el «entendimiento subjetivo».
      ¡Ay, el asombro del geólogo! Tendría que haber escogido mejor. Como ya he comentado por ahí, si no hubiese sido anónimo, os habría consultado a vosotros.
      Mira que llevo años leyendo, y, a pesar de la paternidad, a buen ritmo. Vamos, que han pasado unos pocos libros por mis manos. Pero hay cosas de los libros que no conozco lo suficiente: «pamatarme» tres veces.

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      • Como te dije: no te desmerezcas. Me gustan tus textos, la verdad, y suelen tener un punto gracioso que me hace sonreír. Lo que hablamos, es fácil de arreglar, o al menos así lo hago, poniéndote en lugar de un lector que no conoce nada (pero nada, nada… una tabula rasa, vamos) de lo que tú sabes: así, escribes explicando, pero sin condescendencia, que tampoco es tratar a quien te lee de tonto (aunque esto triunfe en muchos libros publicados, pero no me voy a meter en ese jardín :))

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      • Sí, es indudable que es la mejor receta, aunque no es fácil implementarla si que quede artificial o desequilibrada. Acabo de terminarme «Un mes con Montalbano» de Camilleri, y la verdad es que me asombra su capacidad para dos cosas, especialmente:
        a) Lo que comentamos de la dosificación de información al lector.
        b) Cómo sitúa al lector con facilidad en los cambios de escena.
        Habría muchas cosas que tendría que aprender de él, pero estas dos me parecen fundamentales.

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  3. Pues parece que estamos todos de acuerdo con la panificadora y, sobre todo, el geólogo. Vas a tener que reunir al Consejo de Sabios la próxima vez para poner un geólogo en tu vida antes de que sea demasiado tarde. O en lo que se convierta el geólogo ese la próxima vez que plasmes un micro mucho más que competitivo… quién sabe, algo sobre un ornitorrinco astronauta?
    Lo dejamos a tu elección… de momento.

    Le gusta a 2 personas

    • Sí, de hecho lo hubiese hecho. Con el Polidori V me fue fenomenal, pero como esto debía ser anónimo, me tuve que ceñir al consejo familiar. Y ya conocemos cómo es la familia. Si había dos opciones, empate. Si había trece opciones, cada cual cogía una distinta.
      En fin, que me pensaré lo del ornitorrinco astronauta: el pobre bicho jamás ha tenido un representante en esas alturas, a diferencia de los homínidos y los cánidos. Incluso, creo recordar, algún félido y mucho roedor e insectos.
      ¡Ornitorrincos al espacio! ¡La nueva plataforma reivindicativa!
      Gracias por pasarte, por comentar y, sobre todo, por leer estas historias microestrambóticas.

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  4. ¡1000! Felicitaciones por ello, Fran.
    Y sí, me quedo con el geólogo (perdón, con el relato del geólogo, jaja). Igual me gustan todos, aunque el primero no lo entendí. Ya sabes… mis neuronas funcionan cuando quieren 😛
    Abrazo, Fran, y admirable tu maestría y dedicación constante. Gracias por compartirla.
    Van los míos 🙂

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    • No sabía que te gustaban los geólogos: ¿«geologofilia»? 😛
      No es problema de tus neuronas sino de ausencia de las mías, que no supieron hilar el cuento en condiciones. Y no me discutas, que la opinión ha sido unánime 😉
      «Dedicación constante» y yo somo incompatibles, pero, ¡ea!, que me place que me lo digas.
      Álef sub dos y gracias por pasarte, comentar, y cómo no, por dejarte las neuronas leyendo estas microelucubraciones.

      Le gusta a 1 persona

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