XIX Concurso de microjustas literarias (II)


Bueno, pues se acabó La Sortija. Aún queda la última ronda de Los Dardos, en la que participo, y la final de Las Justas, que no tiene nada que ver conmigo desde el momento en el que me descabalgaron, como ya comenté.

Por si acaso, recuerdo en qué consiste La Sortija:

Es una pelea de todos contra todos. Se trata de publicar cada día un micro de 50 palabras cuyo tema sea la última palabra del anterior. Un domingo —en esta edición fue el penúltimo— se pueden publicar hasta cinco micros no sucesivos.

Los relatos los presento con la palabra que le tiene que dar tema y, después de un guion, el título. En alguno, de manera excepcional, añado un pequeño comentario en cursivas, precedido de (*).

No he estado todos los días por motivos laborales y «ociales» —vamos, que me fui de juerga con la familia todo el fin de semana, que también hay que disfrutar, ¡qué releñes!—. O sea, que de 33 relatos que debería haber se quedan en 23. Pero vamos, para mí, no ha estado mal. Incluso uno que me pisaron pude reciclarlo con cambiar un par de palabras, con lo que no hay «extras» en esta vuelta. —Con los laborales aún sigo, pero poco a poco me voy poniendo al día con mis queridos blogueros; paciencia amigos, que os quiero leer a todos sin excepción.—

En fin, que hablando de vueltas, las que estoy dando yo para empezar con el asunto. Os dejo, sin más preámbulo, con los cuentecillos.


Escurrir – Así, lavaba, así

Miro, con ojos de enamorado, como obras en el lavadero: coges una prenda y la retuerces hasta dejarla seca, restriegas las manos en el delantal, tomas la siguiente…

Nunca me dejaste ayudar. Y menos a escurrir mi corazón y el de mi amante vecina.

Mañana – Deseo genial

Aún no se había decidido a llamar a Laura. Y llevaba casi una semana pensándoselo. Miró el teléfono y luego, por costumbre, lo limpió frotándolo contra la camisa:

—Soy el genio de teléfono. Cualquier deseo que pidas te será otorgado.

—Que Laura me quiera.

—Concedido. Llámala.

— … ¿Hoy mismo?

Maniquís – Calle a calle

—¡Civiles! ¡civiles! —gritó el sargento de los cýborgs por el intercomunicador en medio de la confusión del combate.

El pelotón atendió a las señas de guerra y unos cuantos, mientras que el resto les cubría, evacuaron a los maniquíes del escaparate.

Disculpas – Educación bélica

Le habían enseñado desde pequeño a pedir disculpas por los er… gasecitos. Siguió excusándose incluso cuando gaseaba a sus enemigos en las trincheras.

Milimétricas – De lo mínimo

Ahmed Ali ibn Fazimir, hijo de Mahoma, azote de los infieles y esperanza de los creyentes volvió a tomar esposa de entre las robadas a los vencidos.

Esperaba no tener que decapitarla, como a las otras, por reírse de su grandeza.

Viajo – Explórame

En nuestro tercer encuentro decidiste que ya estaba bien, que era el momento de llegar adonde tú y yo queríamos. La estación término que se supone que sería habitual en mis periplos junto a ti.

Te cambiaste de bragas, me llamaste y me dijiste:

—¡Vámonos a Granada!

Esperas – ¡Descalificado!

Por despistado. Un escritor despistado en lugar de voluntarioso. Quien lo iba a creer, equivocarse de tema en el micro. Siempre le había pasado lo mismo. Despiste, despiste, despiste. Se sienta a mandar una rogativa y una disculpa. Y mientras aguarda, cena. Hoy toca fruta.

Es pera.

Kilómetros – Lo más lejos posible

Dijiste que querías estar lejos de mí. Cuando descubriste que en la Tierra sólo podían ser veinte mil quilómetros, lo intentaste en el espacio. Allí te veo cada día cuando pasas por encima de mi cabeza a tan solo quinientos quilómetros.

Jódete por ansia.

(*) A petición de un lector: La circunferencia máxima de la Tierra son 40.000 km, por tanto por la superficie la distancia máxima son 20.000 km. Pero por diámetro, si fuésemos capaces de atravesar la Tierra por su núcleo, son 12.742 km. La estación espacial da una vuelta cada hora y media aproximadamente, pero vuelve a pasar sobre el mismo lugar, cuarta arriba cuarta abajo, cada día, a una altura de 403 km.

Dama – El drama de la dama que no me ama, aunque yo, memo, a esta emo le digo que por su amor me quemo

—Te amo.

—¡Déjame en paz, idiota!

Lo dicho.

Tú – Te toca ser egoísta

—No hagas caso. Si ella no te quiere, ella se lo pierde. Le das demasiada consideración a la opinión ajena. Siempre te ha pasado en todos los ámbitos, pero ahora piensa más en ti: tú eres lo más importante.

Pero el espejo no me respondió.

Próximo – Dos trigésimo novenos

—Hay que reconocer que las vicisitudes vitales nos traen y nos llevan caprichosamente, sin que hasta ahora haya podido expresarte mi amor. Pero hoy, al fin juntos, me declaro —le dijo el tres de copas a la sota de oros antes de que los volviesen a barajar.

(*) Vale, me pasé con el título. Resulta que es la probabilidad de que dos cartas se junten en una baraja española, la primera debajo y la otra encima o viceversa. ¡No lo pude resistir!

Voluptuoso – Te espero

El muchacho avanza por el pasillo; derrocha garbo y hermosura. Parece buscarla a ella: la mirada de unos ojos gatunos, masculinos, al verla, se iluminan.

La entrada de la cueva tropical y misteriosa tras la cascada de su barba, se abre:

—Doña Milagros, es hora de su enema.

Loco – Inane

El astroso masca unas palabras que parecen escupidas a un vacío espacial. Los ojos, plenos, abiertos casi sin pestañear, no miran lo que tienen que ver, sino el abismo de sus pensamientos. Por eso, el maestro de los filósofos lo sigue y persigue: hará propias las ideas del genio.

Basura – La decisión del comandante

Aloisius I, capitán de la nave intergaláctica Casillego arriban a la Tierra, tras quinientos sesenta y seis años luz de viaje, desde la estrella XX-Porno.

Al día siguiente de llegar, tras los primeros análisis realizados —puro estiércol—, ordena:

—Sargento, saque la basura.

—¡Sus órdenes!

(*) Con éste, lo reconozco, hice trampas. La idea original era de mi hija. Bueno, el nombre de la estrella, no.

Conseguir – Sobrevuelo

—Cariño, ¿recuerdas que siempre te ofrezco la Luna como símbolo de mi amor?

—Sí, querido.

—Pues lo voy a cumplir: fallan los retrocohetes.

(*) Dedicado al Gran Señor de la Pregunta.

Detendré – STOP

A su edad pensaba que podría detener la guerra con una señal de tráfico. La robó y la colocó.

Pero no había contado con quién tenía la preferencia de paso.

Bien – Perfección maquinal

El androide KP-77 se aplicó con el máximo empeño de su cerebro potenciado con inteligencia artificial. Los motores paso a paso de sus dedos desarrollaban la labor con precisión nanométrica.

Pero la abuela seguía haciendo mejor el encaje de bolillos.

Activarlas – La gótica caótica

Entra en la botica preguntando por la exótica biótica. La dependiente, erótica, con habla demónica, le ofrece pócima para el aliento nicótica… 

¡Ups! se me olvidó activar el masculino en el teclado.

Epitafio – De lo que hay escrito a al entrada de ese bello mausoleo

«Aquí yace solo mi cuerpo güero o lo que queda de él. Mi dignidad se la quedaron el barón de Blackwindstone y mi esposa»

Juego – Una sola partida para reunirlas a todas

Los jugadores iban cantando conforme les tocaba:

—¡Envido!

—¡Las diez de monte!

—¡Retruco!

—¡Me cuento veinte!

—¡Jaque!

—¡Bingo!

Un conjunto de ciegos y sordos inventándose las reglas conforme les conviene.

Para evitar denuncias por difamación, digamos «presuntos» políticos.

Suelo – Jaque a la reina

El ajedrezado suelo de la cocina sirve de soporte para la partida mortal. El alcohol en el rey rompe las reglas y los huesos. Ella sólo quería proteger a sus pequeños peones; yace en el tablero negro, blanco y, ahora, rojo.

Lechón – Las pezuñas no pueden hollar el hormigón

Entre sus compañeros improvisados, el pequeño gorrino trotaba por la manga del matadero. Buscaba el olor de su madre, tenía fundados temores de que no la encontraría.

Pronto acabarían sus sueños de tetas eternas e infinitas mamas.

Asear – Otro cliente, otro paseo de la cama al baño

Y ya iban diez hoy. Buena promoción: buen negocio.

Bastaba con estar al día de fútbol y política.

Pero, mientras se pasaba la toalla por su intimidad, se sentía el bidé de la sociedad.

Francisco Torpeyvago

En Daimiel, a 23 de marzo de 2017

Venga, «mardito malandrín», manifiéstate.
Que yo no te voy a poner el límite de cincuenta palabras.
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43 comentarios en “XIX Concurso de microjustas literarias (II)

      • Haber, aunque me mandes s la mismísima mierda.
        Escribe el relato. Solo el relato. Únicamente el relato.
        Lo que a mí me pasa es que antes de empezar el relato me he aburrido de las explicaciones.
        Quiero leerte, me gusta. Pero el mundo internet sabes que es rápido y duro
        Perdona si me he metido donde no me llaman.
        Un beso

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      • ¿Porqué habría de mandarte a la mierda?
        Me has dado una opinión sincera, constructiva —porque me señalas lo que no te gusta y cómo solucionarlo—.
        Y que me da qué pensar.
        La verdad es que si no quito las diatribas del principio —que conste que cuando comencé, pensé en hacer tan solo un parrafito de presentación de cada relato; jamás lo cumplí— es porque me permite explayarme en lo que rodea a cada relato, o conjunto como este caso. Aunque lleves razón, que así es, esto es todo velocidad, no sé si no me asfixiaría sin explayarme un poquito antes.
        Sólo te puedo pedir que vayas a la barra que separa la introducción de la ficción. Todavía no sé cómo se hace, pero algún día encontraré la manera de poner un enlace directo. Para ti 😉

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      • Cada uno en su blog funciona como quiere. Tú en el tuyo haz lo que te venga en gana, de verdad.
        Solo siento, que no son necesarias las introducciones. Me apasiona la literatura y creo que lo haces bien.
        Jajahaha tu haz la que quieras y yo intentaré recortar
        Besos

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      • Si hacer, haré lo que quiera —ya me lo dicen mi madre, mi mujer y ya hasta mi hija: tengo facilidad para escuchar sólo lo que me conviene 😉 — pero me ayuda muchísimo vuestras opiniones. Por eso, gracias 🙂

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  1. Los hay de muy chulos 😀 Pero, oye, si los publicaras de uno en uno se saborearían mejor. No hace falta ni qie estés pendiente de publicar todos los días, basta que programes las entradas y el programa te lo hace solito. Así tú puedes seguir atendiendo a tua obligaciones “ociales” (jajaja me ha encantado eso!!). En fin, es solo mi humilde opinión de bloggera y lectora-seguidora de tu torpe y vago blog 😉 Un saludo!

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    • No sé si sería agobiar más al lector poner siete entradas por semana pero cortas o poner una más larga. Pedí en su día opinión y las dos personas que me contestaron dijeron lo mismo: «Todo de golpe, por favor».
      Pero me das qué pensar, oschses. Quizá vuelva a publicar por capítulos y micros sueltos.
      Gracias por pasarte, comentar y por saborear este humilde blog «torpeyvagués».

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      • Es un tema para reflexionar, porque sería cambiar por completo mi manera de hacerlo. Pero reflexiono, reflexiono.
        Aunque primero voy a dormir que ya es hora, por si acaso 😉
        Gracias por la indicación.

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      • O también podrías programarlas una por semana o una cada dos días (lo malo es que los que sabemos que publicas los jueves, vendremos ese día. A mí no me avisan cuando publican los amigos que sigo), una por semana te daría más tiempo, la saga del cuento que estoy publicando, la programé a un cuento por semana y así tengo tiempo de dedicarme a empezar la novela (aún no la empiezo, ando dando tumbos).
        Pero finalmente, publica como quieras y cuando quieras, como dice Margui, es tu blog.
        Mega abrazo gama

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      • Bueno, en cualquier caso, son ideas y vuestras propias experiencias que siempre viene bien conocer. Sí, cuando tengo mucho acumulado lo programo y listo, pero también considero que lo de la frecuencia no es trivial. De uno a la semana a uno al día va mucha diferencia.
        En fin. Algo en lo que pensar esta semana.
        Por cierto, también le pasó lo mismo a algún compañero. Creo que hay un poequeño menú a la izquierda de cada blog que sigues en el que puedes habilitar o deshabilitar los avisos.
        Un mega abrazo gama.

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    • Yo no estoy demasiado contento, porque de nuevo me dejé llevar. Y eso significa ser demasiado críptico. Y eso significa peor entendimiento por parte del lector. Y eso significa menor placer de lectura… y así sucesivamente.
      Me tengo que centrar más en la escritura en lugar de permitirme divagar sin rumbo.
      En cualquier caso, gracias por pasarte, por comentar y por disfrutar de algunas de mis criaturicas.
      Un mega abrazo gama. —Y este fin de semana me leeré varios capítulos que tenemos pendientes, ¿verdad? 😉 ; ¡y empieza ya la novela, releñes! 😛 —

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      • Bien por ti, sí, sé menos críptico, lo disfrutaremos más.
        Sí, te he extrañado en mis últimos posts, pero te espero pacientemente a que tengas el tiempo, mientras no me olvides todo está bien.
        ¡Ya la empecé! hoy empecé la novela, va a ser un trabajo conjunto con el mismísimo retador, va a ser juez y parte, pero así me va a estar motivando a escribir diario en ella.
        Ya casi termino el primer capítulo. Las otras dos me costaron menos trabajo, pero lo que vale, cuesta ¿no?
        Mega abrazos gama

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      • Sí, hay que esforzarse por escribir y no divagar. Pero poco a poco me voy centrando.
        Y sí, muy, muy escaso de tiempo, casi todo por motivos laborales. Pero en cuanto que tengo un poquito de tiempo me paso por donde los amigos, que siempre apetece. Gracias por tu paciencia.
        Y muchos ánimos con la novela. Ya sabes lo de hacer camino al andar, aunque sea cuesta arriba. 😉
        Muchos ánimos y mega abrazos gama.

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  2. Pues sin menosprecio alguno de cualquier otra opinión vertida, ¡nosotros también queremos meter baza! A ver, desde nuestro punto de vista de tus posts en general, nos gustan las introducciones previas (porque una introducción que no es previa sería un poco… raro) que plasmas. Partiendo de esta preferencia, al ‘opening’ (no confundir con Opening) se sumaría como segundo plato 3 o como mucho 4 de los microrrelatos. Y para finalizar con la frecuencia, la que ya tienes por una razón revolucionaria: porque es la que ya tienes (toma repetición, como en un partido por la tele). Y con esto concluimos lo que nosotros veríamos guay desde una estructura de entrada que dominas porque total, como al final vas a hacer lo que te dé la gana, para qué más…

    Por otra parte igual tomamos acciones legales, porque hemos estado frotando el móvil hasta con un estropajo a ver si salía el genio y nos ha quedado hecho un asquito. Nos debes un móvil que se vea bien o un genio que lo arregle. También se te ha visto el plumero en el micro en el que encriptas un chiste de Matías Prats Jr., que te hemos pillado:
    “El naipe le declaró su amor a la sota de oros porque… llevaba tres copas de más.”
    De todas formas él solo la cortejaba por su dinero, así que mejor revueltos.

    Pd. Lo que realmente acojona es que el espejo te responda, así que ese es un micro con final feliz.

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    • Jajaja, os juro que no conocía el chiste, pero me ha encantado.
      Pues es que la introducción —que mi propia, que me anda siempre pinchando, dice que se parece a las de Hitchcock Presenta; nunca me dará la opción de la originalidad XD — me sirve para explayar las explicaciones sobre los relatos y marca mi manera y motivos de gestarlos, escribirlos y darlos a los lectores. Quitarla no creo que pueda por ese motivo. Resumirlas o incorporar un enlace directo a la ficción.
      En cualquier caso, gracias por pasaros, comentar y, cómo no, preguntarle al espejo.

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      • Dejarías de conocer el chiste de Matías si te lo has inventado tú, solo que deconstruido para que nosotros le diéramos forma. Por ese camino te vas a tener que dejar los micros y convertirte en su guionista personal, ¡palabras mayores!

        Pd. Una vez el espejo me respondió, lo prometo… o eso me pareció.

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      • ¡Uy, lo de guionista, qué miedito!
        ¿Sabéis que los fantasmas en La Mancha se aparecen en los espejos —y en China en las campanas—? Pues eso, cuidado con las preguntas a los espejos, que no sabes qué espíritu te puede contestar. Incluso puede que el «espíritu del vino».

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  3. La intro, como siempre, gloriosa. Dices que, sin querer, te enfarragas, pero empiezo a creer que es falsa modestia o una artimaña, porque tus enfarragamientos son pequeñas obras de arte que me hacen, en general, reír. O, cuando menos, dibujar una sonrisa.
    Vamos al lío, que hay tema:
    Así lavaba, así: la frase final deja un buen regusto, en contraposición a una sensación un tanto fría de la sucesión de acciones de la lavandera. Bien salvado.
    Deseo Genial: el chiste es menos efectivo que en el anterior, pero la situación resulta muy graciosa. El diálogo, ágil, permite entender todo un cosmos paralelo (el de Aladino, claro)
    Calle a calle: He tenido que leerlo dos veces, porque, pese a que lo marcas, no había caído en lo que son para los soldados de hojalata civiles. Eso no sé si cuenta en mi contra (por espeso), o en el del micro, pero lo cierto es que, al pillar la broma, es muy buena. Pero mucho.
    Educación bélica: un poco de escatología disimulada que remite al horror de la guerra química. Caso, por lo menos para mí, de “risa escocida”.
    De lo mínimo: Muchas lecturas puede haber aquí, no siendo la menor (juas) el tamaño de la grandeza de Ahmed. Eso sí, tengo que decir que “azote de los infieles y esperanza de los creyentes” no me gusta, por repetir una estructura en un texto muy pequeño, dando impresión de apelotonamiento, máxime cuando, luego, vuelves a meter una palabra con la misma raíz (esperaba). Quizá sin “y esperanza de los creyentes” y, por rizar el rizo, sin el “los” de “los infieles”…

    Joer, coincido con algún comentario. Si los hubieras publicado en varios días, no hubiera sido agobio. Al revés, creo. Seguiré el lunes destripándolos, que tengo lío, ¿te parece?

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    • Estos destripamientos – despellejamientos son los que me gustan, en los que se ve lo bueno y lo malo —veeeeenga, uso terminología hortera actual: lo potenciable y lo mejorable—.
      Destaco el comentario de «Calle a calle»: Lo siento de verdad, por los lectores, pero éste es el que siento mi estilo. Sé que hay personas a las que les resulta difícil entender este tipo de cuentos, pero reconozco que a mí me gusta leerlos y escribirlos. Yo esto no lo cuento como farragosidad o cripticismo innecesario. De hecho, destacas que, una vez entendido, es divertido. Cuando me quejo de ser farragoso, me refiero a otros, por ejemplo, el que indicas: «De lo mínimo». Traté de emplear esos interminables títulos que se daban en el mundo árabe medieval, pero lo debería haber adecuado más al formato de relato, como bien dices.
      Y por supuesto, no te sientas ni agobiado ni presionado, si te apetece te pasas, serás como siempre muy bien recibido, y si no te apetece, pues nada, lo dejamos para otra.
      Muchas gracias por pasarte, por comentar y, sobre todo, por despellejar y esviscerar.

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  4. He largado carcajadas. O yo soy muy estúpida (ya sabemos que las probabilidades son altísimas, aunque no me lo han confirmado los psiquiatras, ¡todavía!) o tengo un humor parecido al tuyo o soy retorcida. No sé… me voy a tomar la pastilla y vuelvo, Fran. Luego te respondo con más criterio.
    Solo te adelanto que como siempre, en algunos tuve que leer más de una vez, y ahí sí me hago cargo de que hay términos que desconozco, incluso muchos por la diferencia entre tu dialecto y el mío. Pero me haces reír siempre. Y eso, para mí (opinión muy personal de lectora), no tiene precio. Gracias. 🙂
    Abrazos de los míos.

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    • De estúpida nada, que ya nos conocemos. Sí, las dos cosas: humor retorcido ambos.
      En la próxima entrada, que no sé cuándo será porque estoy sin ordenador —éste es el del trabajo a la hora del café; ¡que no tomo café, que un sucedáneo laxante con sabor a cacao!— creo que voy a autodespellejarme un par de micros.
      Tus abrazos ya son míos y vayan un par de álef para allá.

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  5. Pues yo encantado. Aun no entiendo bien como funciona eso de las microjustas… ok, lo admito, me leí la introducción a saltos… pero ha salido muy buen material de ahí.

    Y me he quedado ruborizado ante mi mención. n_n. aA ver si luego usted se digna a leer la suya en mis tierras.

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  6. Algunos son buenisimos, como Calle a calle, El drama de la dama que no me ama, aunque yo, memo, a esta emo le digo que por su amor me quemo; o el del lechón (aunque el final es redundante).

    En otros (los menos) te pierdes en tu universo interior y piensas que el lector sabe lo que tu sabes. Y no… mira Dos trigesimonovenos. El cuento es bueno, pero el título desconcierta. Y, a 50 palabras, eso es malo.

    Aun así tu participación es notable (no es peloteo) y hay relatos que están entre mis favoritos.

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    • ¡Que me place que le hayan gustado algunas de las criaturitas! En las otras, ya lo reconozco, me pierdo en mí mismo. Me estoy medicando, pero de cuando en cuando «me se escapa alguna». Y en el caso que señalas de «Dos trogésimos novenos» habría bastado con cambiar el título por uno más normalito.
      Y muchas gracias por el «peloteo» 😛 . Claro que de tu participación, como flamante vencedor en los dardos, ni hablamos. Sí, Bio Jesus ha resultado vencedor en XV Edición de Los Dardos, que lo sepáis.

      Me gusta

  7. Bueno, Francisco, me has dejado muerta de envidia. ¡Qué microrrelatos más buenos! Tú sabes que yo soy de las distancias cortas y por eso creo que valoro el doble todos estos micros. Hay algunos que me parecen geniales: Deseo genial, Calle a calle, Dos trigésimos novenos, Stop, Jaque a la reina….
    Creo que los podría mencionar a todos. Cada uno tiene su aquel que lo hace auténtico, original, inesperado.
    Un beso, compañero.

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    • Este comentario me llena de un regio orgullo y satisfacción 😀
      Me alegra un montón que te haya gustado. Lo que no me explico es cómo no participas en las microjustas, con el buen rollete que hay, y siendo «tu distancia». Sé que es un poco estresante, pero reconozco que me gustan.
      Muchas gracias por pasarte, por comentar y, cómo no, por leer y microdisfrutar siquiera un poco.

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      • Como dices, para mí sería un poco estresante la forma en que están formuladas estas microjustas. No sé, me lo tengo que pensar a ver si me animo.
        Aunque si me tengo que batir en microjusta contigo no sé yo, que tú eres muy bueno… jajaja…
        Un beso.

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      • Bueno, siempre puedes participar tan solo en uno de los tres concursos. Normalmente se hacen cada tres o cuatro meses, por lo que para junio o julio seguro que hay otras. Pero a tu elección, por supuesto.
        Eso sí, yo me quedé el último en los dardos, no pasé la selección de la sortija y me descabalgaron a la primera en las justas… 😉

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