La huida de Bekenov


Sí, impaciente lector, esta vez me adelanto totalmente a tus pensamientos: hay relato. Eso sí, al final, como siempre. Sólo que debo indicar que voy a estar unos cuantos días fuera, disfrutando de los cielos nocturnos de Cabañeros con la familia. Nadie se tome a mal si no paso por los blogs amigos.

Hoy traigo una buena noticia para mí. El relato que en un principio había desechado para el Polidori V, «Plata y marfil», ha sido seleccionado. De hecho, ha quedado octavo, o, más concretamente, empatado en el séptimo lugar. En el año y medio que llevo escribiendo es mi primer logro en un certamen. Y además en un certamen que me gusta por lo participativo de los lectores, ya que los comentarios y la puntuación del jurado popular son totalmente abiertos y te permite obtener bastantes críticas constructivas y, por tanto, aprender. Eso sí, constructiva puede ser positiva… o negativa:

…me suponen una dificultad extra, porque me exigen una atención mayúscula en el relato y no me permiten pasear cómodo por él. Me pierdo detalles constantemente porque veo entorpecida mi lectura, … me haría falta releerlo dos o tres veces para conseguir entenderlo todo y eso, aunque me duela decirlo, lo considero perjudicial a la hora de emitir mi valoración.
…lo farragoso de la técnica “ajustada” al tiempo y lugar pierde la batalla frente al dinamismo narrativo. Además, la profusión de detalles (que de forma individual pueden “enriquecer” pero que en conjunto “frenan”, “pesan” y “distraen”, o al menos lo hacen con este lector) contribuye a la sobresaturación. Estira la idea y con ella la forma, con párrafos y momentos que no hacen avanzar la acción, hasta “engolosinarse” de sí mismo para provocar que el estilo termine por devorar la trama con digestión poco ligera. La parte en la celda, que podría haber sido de ayuda para “descargar” la otra parte, también multiplica el efecto por la intensidad de su adjetivación, las repeticiones evitables y el abuso de la “y” como conector.
…problemas he tenido en las transiciones del tiempo medieval al tiempo de la Inquisición y de la historia de los amantes y el conflicto licantrópico al del viejo vate candidato al sambenito. Y tampoco me he aclarado con la ligazón entre la pareja suicida, el conflicto “bélico”, que no se sabe si es anterior o coetánea,  y el propio viejo. Me he imaginado que este ha sido o será condenado por cantar coplas sobre aquel amor o aquella guerra, pero no queda claro ni se deduce fácilmente del texto.
…yo he tardado bastante en hacerme una composición de lugar. Como si el origen de la maldición se explicara con infinitud de detalles (los caballeros, etc…) pero en global quedara críptico.
…encuentro que el discurrir de la historia, o más bien su relato, tan aleatorio, con esas idas y venidas, los religiosos llegados de otras tierras con motivaciones que solo se insinúan, los intermedios de la vida de los presos… Todo eso pasa factura, haciendo la lectura algo más ardua de lo debido.

Aunque hay algunas más, pero éstas son unas muestras de lo detalladas que son las lecturas, lo que se lo curran los lectores y la cantidad de cosas que se pueden aprender si uno se toma las críticas como se debe. Bien por el concepto del Polidori.

Además, en uno de los comentarios hechos a alguno de los relatos, el señor  Bio Jesus y yo quedamos en retarnos con un par de cuentos sobre la tragedia de los cosacos de Lienz. De ese reto es del que traigo hoy el relato. Pero os resumo de qué iba el reto en sí, copiándolo de la página donde hemos colgado los cuentos:

A raíz del guante arrojado por Bio Jesus, se establece este duelo.

Bio Jesus dijo:

PS: el drama de los cosacos... merece una buena historia. ¿Te animas?
  • Contendientes:
  1. Bio Jesus: De torneo; escudo pixelado, sobre campo de sable, alterado un Sabreman en oro.
  2. torpeyvago: De torneo; sobre campo de sinople, alterado un pajarraco rampante al natural,.
  • Fecha: Del 23 de febrero de 2017 al 14 de marzo de 2017
  • Tema: Cosacos de Lienz
  • Armas: Género Fosco Libre
  • Munición: Hasta 1.000 palabras
  • Campo del Honor: Este mismo, para no cansarnos andando
  • Padrinos: Hemos «venío» a darnos de tortas a mano abierta sin «tontás», así es que sobran.

Se ruega asistir de etiqueta y recién duchado.

Y aquí os dejo el relato, espero que esta introducción no se os haya atragantado demasiado y que halláis llegado con fuerza. Si no, un descansito en el sofá y a seguir leyendo, releñes, que sólo os quedan 1.040 palabras.


La huida de Bekenov

—Teniente Butlerov, dígale al sótnik Bekenov que, para cualquier problema, su grupo tiene asignado al teniente segundo Seimur Edison, que además sabe algo de ruso. —Quien así hablaba al oficial traductor inglés de origen ruso era el mayor Davis, enlace entre el alto mando británico y las tropas cosacas acantonadas entre Lienz y Oberdrauburg.

Bekenov se da por enterado del mensaje y mira al río como si le llamase la atención. A principios de mayo el río Drava aún baja poderoso a la altura de Lienz. Ya ha perdido algo de la fuerza del deshielo, pero resulta impresionante. No le gusta el aspecto del teniente segundo: el pelo rubio y ralo, casi blanco, le hace similar a un buitre; su sonrisa le parece falsa y le recuerda al pico del carroñero.

***

Apenas han pasado una o dos semanas cuando el sótnik se presenta en la carpa donde está la sección de Edison con una queja:

—¡Tus hombres nos han robado tres caballos!

—En primer lugar, le ruego que se dirija a mí como barón Seimur de Blackwindstone o, al menos, como teniente segundo Edison. —El barón se encontraba retrepado en un extraño sillón rescatado de alguna de las pocas viviendas abandonadas, y combinaba de forma extravagante el uniforme regular de infantería con un sombrero de copa y un pesado bastón en la mano. Prosiguió, hablando siempre de manera irritante y pausada:

—Además, «Dukeduck» y «Bloodyfalcon» no son ladrones. Te recuerdo, por si se te ha olvidado, «capitán», que vosotros sois nuestros prisioneros y los caballos son la propiedad del Rey de Inglaterra.

—¡No fue eso lo que nos prometió el mayor Davis!

—Me ofende grandemente que dudes de la palabra de un caballero inglés. Puedes, «capitán», ir a quejarte a tu general Krasnov para que le transmita su inquietud al brigadier Musson. Ya sabes, «capitán», todo por conducto reglamentario. «Stormysparrow» y «Blackseagull» os acompañarán a la salida.

Al salir de la tienda, montó a caballo a la vez que su lugarteniente:

—Iliá, no me fío de estos culos de caballo. Diga lo que diga el general, nos vamos de aquí.

—Huele a gallina vieja. —Un discurso tan largo del sargento sólo podía ser debido a una fuerte sensación: era cierto, en la tienda olía a palomina. Bekenov sonrió y espoleó a su montura.

***

Días después, una caravana de cuarenta soldados, que han cambiado el uniforme de la Wermach por la cherkeska negra y azul de los cosacos de Térek, seguida de seis carros y un pequeño camión, tomó camino del norte antes del amanecer. No lo saben, pero en unos días el gobierno de Su Graciosa Majestad confiscará todos los bienes de los cosacos de Lienz: se han librado por muy poco del expolio.

Bekenov, en cabeza, se dirigió a su silencioso vájmistr:

—Iremos primero por las montañas. Será duro, pero nos evitaremos encuentros con los ingleses y, sobre todo, con los italianos y estadounidenses. Luego marcharemos al oeste, hacia el lago Constanza y negociaremos con Liechtenstein, Suiza o la zona francesa de Wurtemberg-Hohenzollern. Una marcha difícil. Y no menos de ocho  a diez días por culpa de haber tenido que dejar los otros dos camiones al coronel.

Iliá asintió.

***

Han establecido esa noche el campamento a unos pocos quilómetros del lago Achen. Bekenov no puede dormir; comprueba las guardias una a una… otra vez. Sólo ha permitido hacer cuatro fuegos alrededor del campamento. Ha apostado a dos centinelas por hoguera y ha añadido a cada grupo un tercero de apoyo, camuflado.

Éste al que llega es el cuarto puesto y ve al gigante silencioso Iliá junto a los dos soldados correspondientes. Parece que el vájmistr tampoco estaba cómodo en el catre.

Pero al aproximarse se da cuenta de que los soldados parecen dormidos e Iliá tiene la cabeza inclinada hacia delante. Se acerca y le ve la cara. Los ojos blancos, abiertos y hundidos; la piel pálida y los labios cianóticos. Los cuatro, porque ha encontrado también al de apoyo entre unos arbustos, están muertos de igual manera, como moscas exprimidas por arañas.

Da la alarma y pone a toda la gente en marcha aun cuando faltan dos o tres horas para el amanecer. Se improvisan tumbas y un brevísimo funeral. Con antorchas y lámparas portátiles reanudan el camino.

***

Deben llevar sobre una hora andando. El sótnik va delante con los dos exploradores y se alumbran con un potente foco eléctrico enganchado a una batería.

Tras un ruido de ramas, aparecen comandos británicos acechantes entre los árboles. Justo enfrente, arrellanado en una horquilla, está el barón Seimur, con el mono de lona negra de los comandos, sombrero de copa granate y bastón de paseo. El sótnik lo alumbra directamente:

—Disculpa, «capitán», que haya tardado tanto en atender nuestros asuntos, pero es que he estado ocupado empaquetando a tus paisanos para los bolcheviques.

Bekenov desenvainó su shashka y se preparó para ordenar el ataque, pero una fuerte punzada le invadió, petrificándolo sobre el caballo, que se debatía asustado entre sus piernas.

—¿Qué te crees que puedes hacer contra nosotros, puto boche?

El barón se puso en pie sobre la rama y avanzó de manera sobrenatural hasta ponerse cara a cara con Bekenov. Unas partículas, diríase que plumones, caen iluminadas por el foco. Al sonreírle en su cara, el sótnik distinguió una serie de dientes imposibles en número y forma cónica y un aliento a repollo recién cocido. La presión sobre las sienes y la sensación de ahogo iban en constante aumento.

—«Skullfinch», desármalo —dijo el barón sin perder de vista al sótnik.

Éste sentía una fortísima opresión en la cabeza y su vista estaba saturada de una luz brillante. Sus miembros, casi adormecidos, sólo le respondían para transmitirle dolor cuando intentaba moverlos.

—Son buenos tiempos para los ghul, estos de guerra. Mucha comida, riquezas que expoliar y gente con la que divertirnos, y no os podíamos dejar escapar…

Bekenov, sótnik de los cosacos de Térek, apenas podía seguir escuchando. Notaba en su cabeza una dolorosísima tortura, tan solo era capaz de ver una mancha blanca, aguda y el espinazo era una sucesión de pulsaciones punzantes. Sólo le llegaban dos sensaciones: el sabor amargo de la derrota y un fuerte olor a gallinaza.

Francisco Torpeyvago

En Daimiel, a 17 de marzo de 2017

¿Te has asustado, malandrín?
¿O ni te has inmutado?
Pues sea lo que fuere, dilo, o te mando al ghul, ¡hombreyá!
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20 comentarios en “La huida de Bekenov

  1. ¡Madre mía, Francisco! Cuando te pones bárbaro no hay quien te aguante. Estarás contento… sí, me has asustado. Tus descripciones me han puesto los pelos de punta.
    Te felicito por conseguir transmitir tan bien una sensaciones tan fuertes.
    Consigues que lo pase mal y al mismo tiempo bien con tus escritos. Chapeau! que dirían los franceses.
    Pásatelo bien con tu familia, descansa y nos leemos a tu regreso.
    ¡Ah!, y felicitaciones por tu relato seleccionado. Pasito a pasito se van consiguiendo las cosas.
    Un beso.

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    • ¿Cómo diría que me alegro de habértelo hecho pasar mal sin que suene a ser mala gente 😉 ?
      Pero lo cierto es que me alegro. Trato de transmitir sensaciones a través de todos los sentidos, tal cual ocurre en una vívida pesadilla —o en un buen sueño, que también puede ser— y no estoy seguro de que siempre acierte.
      La verdad es que irte unos días sin el móvil ni ordenadores, tan solo con la familia, es estupendo. Vuelvo con ganas… con ganas de volver a irme otra vez 😛 En fin, que nos lo hemos pasado fenomenal y ahora me toca ponerme al día. Bueno y trabajar un poquito. Veeeeeenga, y un algo sí que se os echa de menos. 😀
      Sí, la verdad es que no me imaginaba que en un año y medio que llevo en esto podría tener un relato publicado. Pero mira, como dices, pasito a pasito…
      Muchas gracias por las felicitaciones, por pasarte, por comentar y por pasarlo mal leyendo 🙂

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  2. ¡Enhorabuena por el certament. Y qué lujo de lectores, así da gusto participar. Si te lo destripan con tino y mano izquierda, siendo críticas constructivas, es fantástico. Y más aún que, como autor, te las tomes como pequeñas inyecciones de ayuda, que pican un poco pero curan. Es muy raro porque el ego del escritor no suele conocer rival, así que da gusto ver cómo has reaccionado.

    La figura del ghul siempre me dado un poquito de mal rollo. Y me gusta cómo has dejado pequeñas pistas sobre el texto desde el principio. Aunque, mira tú, lo del olor a gallinácea no lo había relacionado. Siempre había tenido la idea de que olían más bien mal, así que me gusta esta versión.
    ¡Un placer leerte!

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    • Pues, qué decir, sino muchas gracias por la enhorabuena. Y reafirmar que, efectivamente, el espíritu del certamen es precisamente el enriquecerse como escritor con los comentarios de gente que lee, en algunos casos con un detalle inimaginable. En cuanto a ego, la verdad es que no tengo: soy demasiado vago como para mantenerlo. Si noto intención de ayuda, la agradezco, y si no, paso. Supongo que esta actitud me alargará la vida.
      Estos ghul son, lo reconozco, un poco extraños. De hecho, y como he respondido en otro comentario, son una mezcla, inventada al escribirlo, de vampiros egipcios alados como pájaros y olor a pájaro muerto… o a pájaro carroñero, pero con dientes. Vamos, que he mezclado unos recuerdos un poco desagradables con hechos históricos, y ha salido esto. Bueno, y otro que tengo pendiente.
      Muchas gracias por pasarte, por comentar y porque la lectura te haya resultado placentera.

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  3. ¡Enhorabuena por su clasificación, señor! Todo lo que sea avanzar en positivo es digno de felicitación, y por lo que comentas tú eres consciente de que lo estás consiguiendo = Albricias + Party time! Por otra parte, obtener críticas negativas pero constructivas está muy bien, porque es mucho mejor recibirlas que no recibirlas: si uno desconoce qué es lo que debe mejorar, no puede saber cómo hacerlo. A nosotros nos pasa eso, que estamos un poco perdidos en ese aspecto, con lo que te aseguramos que es muy positivo ser informado de lo negativo. Aunque bueno, tampoco te hemos descubierto América con esa revelación…

    ¡Pero nos preocupa lo beligerante que eres! Cuando no te metes en justas te estás sumiendo en duelos, todo lo que sean confrontaciones te tira demasiado. ¡Sé más hippy, my friend, y haz el amor y no la guerra! ¿Queremos legarles a nuestros hijos tanta violencia?
    Pero bueno, se te perdona por ser tú.

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    • Pues… ¡gracias!. Sí, me percato porque es la primera vez que me pasa 🙂 Así es que estoy más contento que unas pascuas.
      En cuanto a lo de recibir críticas, pues es realmente difícil conseguirlo. Me he dado cuenta con este certamen de lo difícil que es juzgar en condiciones, hasta tal punto que en muchos casos me he visto constreñido por mi propia limitación literaria: hay relatos, novelas, o lo que sea, que no puedo juzgar si no es simplemente desde el punto de vista me gusta / no me gusta, sin llegar a más. Y que, a veces, es mejor estarse calladito si no vas a ayudar. Porque el descubrimiento de las Américas es ése—qué bien que lo habéis descrito—: ayudar ante todo. 🙂
      Y lleváis razón con lo de beligerante. Mira que no soy nada competitivo, pero me meto en todos los fregados. ¿Cómo se come eso de no ser competitivo y ser beligerante? Pues lo dicho: a la que hay una ocasión ,allá que me meto, pero en el duelo, por ejemplo, ni siquiera habíamos colocado unas reglas para ver quién gana o pierde, simplemente se trataba de presentar los relatos.
      En fin, creo que a mis hijos les dejaré en herencia la pasión por hacer sin la ambición desmedida. Espero.
      Y muchas gracias por pasaros, por comentar y, cómo no, por leer.

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  4. ¿Ves? Te menosprecias… tus historias son mejores de lo que tú mismo dices de ellas. Y ahí tienes que te han seleccionado en séptimo lugar (nada de octavo: hay dos séptimos y punto), con ese relato que nos trajiste hace un tiempo (creo recordar que yo también dije que había, como alguno de los lectores que lo han valorado, cierta confusión entre los tiempos y que el estilo elegido me había gustado por recordarme a Sapkwoski, pero que era un poco farragoso)
    Así que felicidades 😉
    Vamos con el relato que nos ofreces.
    De nuevo, un estilo que me encanta: sucio, directo, sin concesiones para con los personajes, que se retratan en los diálogos como gente normal. Ni héroes hercúleos, ni arrojados seres como Aquiles. Gente que habla de guerra, (bueno, posguerra en este caso, pero ya se entiende) de expolios, de mierda (literalmente)… y con unos nombres (apodos, serán apodos, imagino) que son una risión. Pajarracos a punta pala, coreografiados por el buitre (virtual, me refiero al avatar, claro ;)) que los ha creado. Y la referencia a los ghuls me ha hecho carcajearme, por cierto; está muy mal eso de reírse de la gente muerta, dicen…
    Unas descripciones del entorno encajonadas entre líneas de diálogo breves pero que dan sabor y localizan el texto (una vez más, digo que entre barro e inmundicia), y una trama que requiere, eso sí, de consulta sobre el acontecimiento histórico que narras (a mí me sonaba, pero he tenido que visitar un par de webs para centrarme en el relato), pero que está muy bien contada, la verdad. Para mi gusto, no he detectado eso que sueles decir sobre lo que te embrollas tú solito, aunque, insisto, para entender todo el contexto, hace falta saber de qué se habla.
    ¡Saludos!

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    • La verdad es que debo conocerme mejor: efectivamente, éste lo había desechado, mientras que el «Licántropos, C.B», que era mi apuesta, salió malparado. Pero gracias a vuestros comentarios lo presenté y, ¡tachán!…
      Así es que agradezco a todos los que visteis posibilidades en el relato, a pesar de lo, como dijo uno de los comentantes, «exigente para el lector» que es.
      Por otro lado, estupendo análisis como siempre del relato de esta semana, que incluye a unos ghul un poco especiales. Están inspirados en el recuerdo de una malísima película sobre vampiros egipcios que a aparecen en sólo una escena, con profusión de plumas, metálicas en su caso, similares a Isis o a Seth alado, mezclados con recuerdos de limpiar palomares, entre cadáveres de palomas, palomina y huevos podridos… Así nacen esos «pajarracos – ghul —o goul o gul… o como se llame, que la única referencia en español que he encontrado es la del hispano árabe Algol, el demonio, una estrella eclipsante en Perseo—.
      Y me alegro mucho de que se inteligible la historia por sí sola, aunque para conocer bien el relato se haya de consultar este hecho histórico. Veo que los personajes son, en general, aceptables por creíbles, lo que trataré de potenciar, a pesar del trabajo que me dan los «marditos malandrines», que me obligan a leer en voz alta y a hablar solo: un día de estos me llevan al de Toledo.
      Y muchas gracias por pasarte, por comentar, y, sobre todo, por leer.

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      • Juas, aunque no sea la película que mencionas (que no tengo ni idea de cuál es, ya que estamos), lo que dices sobre horrores alados con dioses egipcios y demás me ha hecho recordar “Dioses de Egipto”… ¡Cuán bajo ha caído el Alex Proyas de “El cuervo” y “Dark city” 😦

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      • Pues yo me pase una tarde entretenida con la película… Ya sabes que me gustan los spaguetti 😯 XD
        Bueno, al menos los peques se interesaron por la mitología egipcia.
        Y no logro encontrar la película que es, por más que he buscado por «vampiros egipcios» y todas sus variaciones: debe ser tan mala que no está en las listas «B».

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  5. Gracias por el relato, torpeyvago. Esperaré al final del duelo para comentarlo.
    Pero es fosco a más no poder. Bien por ti.

    Por cierto, ¿fijamos una fecha para descruzar aceros o seremos eternos duelistas?
    Como ya te he felicitado por el Polidori, no pienso volver a hacerlo 😉
    Bueno, venga… ¡Felicidades! 😀

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    • Gracias a ti por responder pese a lo ocupadísimo que estabas torturando a tus alumnos 😛
      Y en cuanto a lo fosco… después del duelo publicaré uno desde el otro punto de vista que se me ocurrió mientras escribía éste —y que escribí en paralelo con él— y ¡no veas cuántas coincidencias con el tuyo! Se ve que ya llevamos esto de lo fosco bien dentro, con las calabazas, Polidori y demás… 😯
      Fecha la elije usted, que bastante morro tuve yo poniendo las fechas del duelo. Así es que, cuando le plazca.
      Y… Muchas gracias 😉 A ver cuando coincidimos en algunas calabazas, porque tú ya llevas la de «Máscaras» y alguna más, ¿no?

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    • Desde luego, y no me canso de repetirlo, el Polidori ha representado todo un descubrimiento para mí, por lo interactivo que resulta. Además de que comentando se aprende a ser analítico —y es que no es lo mismo entrar en un relato para disfrutar que además hacerlo para diseccionarlo—, pero a la vez que comentas lo ajeno, se conoce lo propio aún mejor.
      Y te das cuenta del nivel y profundidad que tienen algunos comentarios, por supuesto, de gente que se lo toma especialmente en serio.
      Por eso vaya, especialmente, mi agradecimiento hacia los tuyos, que tanto en el «Licántropos C.B.» como en el «Plata y marfil» me han resultado acertadísimos y muy útiles.

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  6. Pingback: Finalista Premios 20 Blogs – marguimargui

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