La umbría del oro


¡Lo he vuelto a conseguir! ¡Y van tres veces! ¡He quedado último en otro certamen! Pero conviene que empiece a contarlo desde el principio.

Hace unos días comenté que había leído un gran libro de fantasía épica, «La sombra dorada», de Lord Alce. Aprovecho para volver a repetir lo que dije en su día: Es una gran novela de este género —y de otros que están muy de moda y no comento por no destriparla; y además de manera muy original—. La espectacular prosa de Lord Alce, un argumento interesante y un final espectacular —aunque aviso que habrá a quienes no les guste— y una buena edición configuran un libro de fácil lectura que te engancha desde el principio y te absorbe por completo. Vamos, que autocitándome del río comercial, diré que:

Una prosa de aparente sencillez, y sin embargo, rica lingüisticamente. Un buen argumento y unos personajes con los que empatizar. Una novela que se lee rápidamente, casi con precipitación y en la que la acción no para de principio a fin.
Lo mejor de la novela, la legibilidad. Por supuesto, el argumento, personajes (y su evolución), acciones y ambientes son también destacables.
Aconsejable para los fans de la fantasía heroica, pero no es apta para pacatos por su realismo, que no llega nunca al gore.
¡¡MUY RECOMENDABLE!!

Vamos, ¡que te lo leas ya, lesches!

Además, Doña Paula de Grei, y también lo comenté hace unos días, creó un concurso cuyo premio era esta novela firmada por el autor. Me presenté el último día y a última hora —de España, que el concurso acababa algo más tarde, y yo con prisas hasta tal punto que algún gazapo se escapó; no tengo remedio—. ¡Y lo volví a hacer! ¡Quedé el último! Ya digo que van tres veces, a saber:

Un buen encadenamiento de éxitos, sin duda.

Bueno, estimados lectores, sin más parafernalia, os dejo con el relato.


La umbría del oro

En el espacio previsto para dos presos se hacinaban seis personas. Algunos ya estaban despiertos, saludando a los acontecimientos del día, por muy insulsos que fuesen, para que los saque de su cotidianía.

—¡Vamos, Aulos, que hoy te toca!

El interpelado atendió a la llamada mientras se deshacía de la abstracción que le provocaba la forma cambiante de los reflejos áureos que se proyectaba sobre la pared de la celda. Su forma e intensidad cambiaba a capricho de las nubes que iban paseando ante el sol.

—Ya iba tocando, ya —respondió sonriendo.

—¡Aulos, caaaaaabrón! ¡Que te vas y nos dejas! ¡Aguárdate aquí un poquito con nosotros! —le interpeló otro de los compañeros.

Aulos fue a recoger el adorno dorado que ponía en el lugar adecuado para despertarse todas las mañanas con el juego de luces que Maese Helios quisiera regalarle. Era aquel un pequeño lujo que le permitían sus camaradas; según decían, lo usaba para saciar su ansia por el oro.

—¡Aaaaaaulos! ¡Aaaaaaulos! —El coro de delincuentes acompañados de percusiones varias saludó al que durante cinco años había compartido penalidades con ellos.
Aulos pasó saludando como el papa a todos por el pasillo camino del comedor. A pesar de lo introvertido que era, o por serlo tanto, tenía la habilidad de relacionarse un poquito con todos para pasar desapercibido.

Además, era consciente de que no era el más listo, ni mucho menos. Había un par de falsificadores que sí que lo eran de verdad. Te podían hacer cualquier virguería: lo mismo un documento de identidad del país que se les pidiese que una tarjeta de crédito. Hasta cuando los detuvieron pudieron reducir negociar la estancia en ese peculiar hotel gracias a sus tremendas dotes para la mentira.
Se sentó, como siempre, con Alexei, un falso ruso que ejercía de proxeneta incluso en la cárcel.

—Cinco años, ¿eh?. Seguro que se te han pasado volando.

Aulos sonrió callado, condescendiente, como siempre.

—Cinco años y sin botín. Un atraco fallido a una casa de empeño de oro. ¿De verdad pensaste que podrías escaparte de allí? —y con un guiño añadió, repitiéndose: —Estás loco. O estabas loco.

Aulos volvió a sonreír.

***

Entró, ya siendo un hombre libre, en el establecimiento y se dirigió a un recibidor minimalista de muebles angulosos blancos, grises y rojos acompañados de policarbonatos y aceros varios. La recepcionista, mona ella, un accesorio más del mostrador adornado con tiras led a la última, le habló:

—Caballero, el señor Ruipérez le atenderá enseguida. Pasé por allí.

Un «emprendedor anglortera» repeinado hacia atrás y con un traje más caro que útil le tendía la mano conforme penetraba en el despacho.

—¿Qué tal? ¿Cómo estamos? Tiene su lingote preparado ya, mírelo.

Encima de la mesa había una cajita bastante baja de madera, abierta. En su interior, un rectángulo de tejido plástico protector rodeaba un trozo de metal del tamaño de medio mando de la tele. Dorado, brillante, pulido, ahí había un quilo de oro.

El señor Ruipérez tomó la cajita sagrada y con un mimo exagerado se la pasó a Aulos.
Éste miro el pedazo metálico con ansia exacerbada unos segundos. Después, el gesto le tornó más reflexivo. Con extremo cuidado cubrió el lingote con el tejido y cerró la cajita. La introdujo en su bolsillo y miró inquisidor a Ruipérez.

—Pase por recepción.

Quizá deformación de delincuente, dirigió la vista hacia la puerta. Cinco metros, cabina de bloqueo automática y «cosas raras» en el techo que no sabía ni lo que eran. Habían mejorado mucho la seguridad desde que tuvo que dejar el mundo de los normales.

—¿Me permite el «deneí»? ¿Y la tarjeta?

Se los mostró.

Por fin iba a tener oro.

Aunque se gastase todo lo que había ahorrado en la cárcel trabajando para el estado, aunque a partir de ese día pasase hambre, lo tendría. Su vida se convertiría en una sombra dorada.

Francisco Torpeyvago

En Daimiel, a cinco de febrero de 2017

No me niegues que te gusta el oro.
Y que se dejen de «tontás» con el dinero fiat.
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48 comentarios en “La umbría del oro

    • https://pauladegrei.com/2017/01/13/concurso-enero-la-sombra-dorada-participante-7/
      Recuerdo que cuando lo leí comencé sonreír, luego me reí abiertamente y al final a carcajadas. Es esa risa que poco a poco te va conquistando. Además muy bien escrito, por cierto.
      Y no quedó tan mal. No te quejes… 😉
      PS.- No me presenté el último día. ¡Me presenté la última hora! Bueno, lo que yo creía que era la última hora. 😀

      Y gracias por pasarte, por comentar y, cómo no, por leer.

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      • Mucho, me gustó mucho. No lo voté porque no voté ninguno. No me parecía ético. Si votaba a todos, también tendría que votar al mío, lo que no es muy normal; si votaba a todos menos al mío se rompía el anonimato; si votaba a sólo unos cuantos… en fin que siendo públicos como los Polidori, creo que hubiese estado mejor, pero bueno, bien fue.
        Y sí, soy un eterno increíblemente incorregible alumno adolescente avejentado. A última hora siempre… 😀

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    • Yo sí que me presento a todo lo que puedo. Me ayuda a llevar cierta disciplina. Pero eso de «todo lo que puedo» hay veces que es excesivo, como este caso, que por no poder tuve que apurar al máximo y se colaron gazapos. Muchos. Y, por supuesto, cuando escribo tan deprisa se me quedan los cuentos como farragosos, poco claros.
      En cuanto a lo de que ni siquiera existes, ni lo comento 😛 😀
      Y muchas gracias por pasarte, por comentar y por leer, por supuesto.

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    • Sí, pero en condiciones, que yo necesito cierta «receta» para escribir medio bien me autocito del «Acerca de…»:

      La receta es sencilla y sin embargo trabajosa:

    • Dos partes de pensar ―de verdad― en el argumento, ambiente y personajes, incluyendo hacer mis esquemitas, muy distintos a los de las novelas, claro.
      Una parte de escribir como un loco.
      Tres partes de corregir, en forma de:
      Dos partes de corregir.
      Reposar.
      Una parte de corregir.
    • Y eso requiere más tiempo que una sola hora… 😯
      Gracias por pasarte, comentar y, sobre todo, leer.

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  1. ¡Qué obsesión por el oro! Este hombre tiene un problema… jejeje…
    Me ha encantado como has estructurado la historia, Francisco. Partiendo la historia en dos partes da la sensación de que has avanzado en el relato mucho más de lo que en realidad has escrito. Quiero decir que escribiendo menos texto que en otras ocasiones me ha dado la sensación de la historia va más deprisa. Sitúas al protagonista en dos escenarios distintos, en dos momentos distintos, continuando una misma obsesión. Que vamos, que me ha gustado mucho tu áureo relato.
    Un beso.

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    • ¡Qué decir! ¡Que me place! Aunque, como verás, incluso al transcribirlo aquí me he dejado unos pocos gazapos. Lo releeré esta tarde otra vez. —Sí, ya sé que hay que corregir antes de publicar; el incorregible soy yo.—
      Y cómo no, muchas gracias por pasarte, por comentar y por obsesionarte unos minutos con el oro.

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  2. Es muy bueno que te lo tomes con tanta deportividad 😀 😀 😀 Te lo digo de nuevo: tus intros a los relatos suelen ser escacharrantes, me parto con ellas.
    Y lo cierto es que el relato es bueno, me gustó y me ha vuelto a gustar. Pero voté en muy pocas ocasiones en el concurso. Más que nada, porque los presentados me gustaban en su mayoría y había que hacer criba, por así decirlo (y aun con todo, hemos tenido un empate, jurjur). Pero lo cierto es que he disfrutado con la lectura de todos ellos.
    PS: Y, de nuevo, gracias por tu apoyo. Que no tiene precio (bueno, a lo mejor invitarte a alguna caña si paso por donde tú 😉 )

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  3. Pero Mr. Torpeyvago, sabiendo como sabes el nivel que hay por este cantón de la blogosfera, a quién se le ocurre presentar un relato apresurado en the final countdown para competir con historias más meditadas producidas por compañeros cuya valía conoces? Si es que después nos quejamos por vicio, ché.
    Hablando de gente que se queja por vicio… Nos puedes indicar dónde podemos conseguir las hojas de reclamaciones de Daimiel? En el Otro Mundo también queremos una reseña en el río! Ahora mismo la existencia de reseñas en él es el único sustento que nos mantiene en la interfaz principal de la malvada página de la editorial… Somos Quijotes contra molinos.

    Pd. Sí, es triste de pedir, pero más triste es de robar.

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    • Si es que no tengo remedio. Y sí, tengo el vicio de quejarme. Ya lo decía mi abuela: «Quejarse es pecado. Pero no pedir es de pobres.»
      Por supuesto, os podéis quejar aquí mismo. Yo os debo una reseña en el río comercial y otra aquí, sin ir más lejos. La verdad es que lo terminñe de leer la semana pasada porque tuve un parón por motivos personales —de leer, de escribir y casi de todo— y me tuve que volver a releer una buena cantidad, como quinientas páginas.
      Pero en breves irán las reseñas donde deben, sí señores. Y además puedo adelantar que notablemente positivas. Desde principio a —vaporoso, pulvurulento, evaporativo— fin.

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  4. ¿Relectura de 500 páginas, más de la mitad del libro? Pues nada, acabas de conseguir otra primera vez en la historia de LCDOM: la primera persona around da world que se lee un ejemplar y medio seguido (y sin seguir también). Nuestra más sincera enhorabuena (o condolencias, según a quien le preguntes).
    Nos mostramos pedigüeños porque que las de Amazon parece que son las únicas reseñas que nos dan oxígeno con respecto a la editorial (tú ya sabes como vamos con aquellos) y creemos que la supervivencia del libro en ella sigue estando en no desaparecer de la página principal en el apartado de referentes, que dicen que “Son las reseñas en prensa, revistas, blogs y comentarios en las redes sociales los que seleccionan esta media docena de libros y autores”, y si nosotros no tenemos reseña alguna en prensa y demás y somos flojitos en redes sociales… solo queda Amazon como única explicación. Y si ya desaparecemos de la interfaz principal, a tenor de los acontecimientos no tiene pinta de que la editorial vaya a moverse mucho (ni poco, ni nada, ni menos) por LCDOM.
    Entiéndase bien también: ningún ser del Otro Mundo está pidiendo aquí ni cinco estrellas ni una valoración irreal al alza ni piropos por enchufe!
    Aunque parece ser que pedir la reseña sí es por enchufe, qué le vamos a hacer… Por no dejar morir a un hijo lo que haga falta, aunque sea de tinta.

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  5. Pues resulta que en el Otro Mundo creadores y animalicos habíamos decidido realizar una jornada de convivencia, así que hemos cogido un kayak para hacer un descenso y hemos hecho camino, pero en cuanto hemos llegado al río… nos hemos quedado todos de pasta de boniato. Había allí colocada una reseña que prejuzgábamos positiva antes de conocerla, pero que tras destaparla… si la lee algún pez gordo de lo que sea, le conceden a LCDOM el Grammy de Literatura o el Nobel Latino o lo que quiera que sea que otorguen ahora a los escritores. Otra primera vez LCDOM en tu haber, Mr. Torpeyvago: es la primera vez que alguien hablando sobre nuestra criatura nos deja sin palabras.
    Agradecimiento puro y duro, señor mío.
    No sé qué más decir, la verdad. Pasta de boniato.

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    • En la biblihogar lo he intentado, pero a pesar de tener ya como veinte mil cuentas, que cada vez que hago algo me obligan a abrirme una que parece que no le valen las anteriores, no he sido capaz.
      Y la reseña es positiva, porque tiene que ser positiva. Aunque os guardo cierto rencor por haberme tenido que comenzar a leer después de llevar la mitad —vaaaaale, eso fue culpa mía— y por una tendinitis en la muñeca. Es que pesa 😛

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      • Lo del túnel carpiano se lo vamos a achacar a la editorial, que igual tienen seguro para estos casos y te lo apañan. De todas formas, no tengas demasiadas esperanzas de aprovechar esta opción.
        La relectura es sana, así que es un punto a nuestro favor y nadie te va a cobrar de más por ello. Por otro lado, tu reseña ha iluminado hoy los perfiles en redes sociales de LCDOM, lo cual es publicidad gratuita para la marca “Torpeyvago”: todo son ventajas y simbiosis. Todo es bueno!
        Nos sentimos como el moscardón al que no logró acertar Lobo.

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      • ¡Que me place!
        En cualquier caso, insisto en la sinceridad de lo escrito. Cualquier cosa que no me gustase habría salido igualmente. La verdad es que me gustó mucho y disfruté bastante de la lectura. Y digáis lo que digáis, yo no sé hasta qué punto Lobo no lo falló intencionadamente. Ya dogo, que me importa un bledo lo que digáis los autores: mi imaginación manda 😛

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  6. Pues ya puestos, ahora que mentas eso de cualquier cosa que no te gustase, si hay cualquier punto débil que comentar también lo agradecemos. Es el único camino para poder mejorar, así que si tienes algo flojo de LCDOM que exponer, nosotros encantados (bueno, más o menos).

    Pd. Lo sentimos, pero… Lobo no falla intencionadamente. Vas a tener que asumirlo, es lo que hay…

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  7. Últimamente ando poco por estos pagos, con poco tiempo disponible para leer tantas cosas buenas, de gente buena, que me quedo como con “hambre” de más. Ya podré ponerme al día, y llego medio tarde a este gran relato. Me ha gustado MUCHO, Fran. Vale decir el por qué si se quiere aprendizaje: con menos palabras has dicho todo lo que la historia necesita; dos partes bien unidas (otras veces me ha costado más seguir el hilo), y con tu imaginación no dejo de sorprenderme, jaja. Dedo pulgar hacia arriba 🙂
    PD: ah, el concurso! Los concursos sirven para eso, justamente: volvernos locos intentando llegar, que sea un gran incentivo y que nos permitan participar con otros que nos superan o quedan en la cola final. Aquí importa tu relato. Gracias por compartirlo, como siempre.
    Abrazos de los míos.

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    • Paola, yo creo que estoy igual que tú. Como decimos por aquí: «No me veo el culo con dos manos». Llevo un ritmo de escritura de vergüenza, no puedo pasarme a leer a los amigos… un desastre. Menos mal que me meto en «fregaos» como estos concursos que me obligan a escribir; como bien dices, son un buen incentivo. Aunque, evidentemente, requerirían más tiempo que el que puedo dedicar. En fin…
      Gracias por pasarte, por comentar y por leer con esa atención que no merezco.
      Infinitos más uno vayan para el otro lado del Atlántico.

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      • ¿Que no mereces? ¿No digas? Ni me había dado cuenta. (Te voy a darrrrr… hostias en las pestañas! No sabes lo que duelen eh?!)
        A eso me refería; sin tiempo para nada, esos concursos te empujan a escribir. Yo cuando me encierro en mis novelas ya me agoto… poco tiempo salvo el trabajo. Voy atrasada y me encanta leer a quienes sigo; no por nada me tomo el trabajo, sino que disfruto y aprendo del resto. De ti también, eh eh eh! 😉
        Ya han llegado… tus abrazos nadan muy rápido o están buenas las mareas. Y el transporte desde el puerto en Buenos Aires ha mejorado en velocidad hacia la cordillera. ¡Gracias!

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      • …O collejas hasta el en cielo de la boca, jajajaja.
        Ahora mismo, lo único que me mantiene escribiendo son los compromisos de los concursos, efectivamente. A ver si me libero un poco de una vez. Intento leer a los blog amigos, cosa que me encanta, pero es que no llego.
        Por cierto, ¿qué tal tu novela?
        Infinitos

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  8. Hola Paco, pues no entiendo cómo quedaste en último lugar, a mí me encantó, la verdad es de los que más me han gustado.
    Me siento fuera del juego, como no entro en ningún concurso, sólo los observo y me dan ganas de participar, pero como no me gustan las reglas ni las fechas límite, me quedo de esta lao de la frontera, jajaja.
    Mega abrazo gama

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    • Es que había relatos realmente buenos, y éste además lo presenté casi sin revisar.
      Ya te digo que empleo mucho los concursos como acicate para escribir, y creo personalemnte, que me vienen muy bien, especialmente aquellos de los que tengo comentarios —no todos, por desgracias; al revés, de la mayoría no hay más noticia que la publicación de los premios—.
      Pero bueno, gracias a ellos puedo permanecer activo.
      A ver cuándo te animas con alguno y nos vemos en la parrilla de salida, 😉
      Mega abrazos gama

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      • Hay varias razones para no entrar a concursos, lo más que he logrado (la primera vez, con una novela “Tú y Yo Siempre”) fue un segundo lugar y una carta diciéndome que siguiera escribiendo, a partir de ahí, igual que tú ¡nada! Sólo sé que no gané.

        Cuando entro a un concurso con perfectos desconocidos, no hay problema, pero soy mala perdedora, no podría con amigos, como es el caso de los de WordPress, si entré a uno (que gané, jajaja) fue porque tú me nominaste (gracias), pero prefiero quedarme al margen, además no me gustan las reglas y las fechas límite, al contrario de ti, prefiero ponérmelas yo misma.
        En fin, reitero que este cuento tuyo me gustó mucho
        Mega abrazos gama

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  9. PD. Por cierto yo tampoco he publicado mucho porque estoy creando una página para comercializar una segunda novela: “Luz María”, no le entro a Amazon por la razón que mencioné arriba.
    Cuando esté lista la página (muy “artesanal”) voy a ofrecer 5 ejemplares gratis a los primeros que me los pidan.
    Más abrazos gama

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