Cinco horas, cuarenta y ocho minutos y poco más


Quisiera agradecer a Junior la oportunidad, inmerecida a todas luces puesto que quedé último en la convocatoria, de publicar en su blog uno de mis desbarros. Sí, desbarrar, pero …

Origen: Cinco horas, cuarenta y ocho minutos y poco más


Bien, ya lo sabéis. Se ha roto la racha de publicaciones regulares. Aunque espero volver a retomarla.  Y además, llega la hora de las excusas. Efectivamente, tras unos productivos agosto, septiembre y octubre he podido mantener entradas todos los jueves hasta la semana pasada. Pero llegó mediados de noviembre y en el curro empezaron a apretar y yo a agobiarme. No es que no tuviese tiempo, todos sabemos que si nos ponemos podemos sacar tiempo para escribir un relato, mil o dos mil palabras, a la semana, más o menos. El problema es que con el agobio no me podía poner a escribir y menos a corregir. Y las ideas se acumulaban en mi cuaderno sin poder salir. Así es que estas vacaciones —que serán largas, ya digo lo del agobio en el trabajo, que me ha llevado a acumular  bastantes días— estoy tratando de escribir todo lo que puedo para volver a coger el ritmo y sacar de mi cuaderno a mis fantasmas.

Así es que aprovecho la invitación que me hizo Junior, la de arriba, para romper esta racha y volver a publicar.

En la próxima hablaré de la encuesta que realicé, de las próximas convocatorias, de algún desafío y , como dirían Tip y Coll, la próxima semana, hablaremos del gobierno. Aprovechando que mencionamos a la bicha, ahí os dejo este desgobierno:


Cinco horas, cuarenta y ocho minutos y poco más

—Hola, señores. No sé si me conocen ustedes, pero nos vemos por este bar las tardes de invierno y las noches de verano. Soy astrónomo profesional, y trabajo en el observatorio privado de Siles, haciendo PROAM. Les he estado oyendo contar su nochevieja y me siento tentado a contarles la mía.

»Sí, ya sé que no será tan interesante como la de este señor, que ha incluido unas descripciones increíbles de sus varias vomiteras. O la de este otro, con la bronca con sus cuñados. O la de aquel, que dice haber fornicado con su cuñada, arriesgando por veinte minutos de placer, veinte años de matrimonio. Incluso las de estos dos que discuten sus hazañas gástricoetílicas. ¿Cuántos quilos de carne y cuantos litros de vino cada uno? ¡Buf! Incluso el que presumía de haber toreado a la Guardia Civil yendo bebido por completo y poniendo en peligro a familias inocentes. Sí, se les nota en el olor a un ayer sin ducha y con resaca: humo de chimenea pegado a un jersey, aroma a vómitos en un aliento, sudor en un par de axilas y restos olorosos en general, efluvios de lo más rancio del año pasado.

»Y también sé que en otras circunstancias no estarían ustedes ahí calladitos escuchándome… quiero decir oyéndome, porque lo de escuchar, no sé yo. Quiero decir, no se me alboroten, que su estado neuronal actual les hace más receptivos a mi modesta diatriba sobre estas fiestas. Sí, caballero, voy al grano.

»Como todas las noches, ya digo, incluyendo fiestas y vacaciones, acudo a este bar. En verano ceno mientras anochece y en invierno prácticamente meriendo poniéndose el sol. Luego tiro de coche y hago hora y media de viaje al observatorio. Hoy en día no es necesario que haya nadie por la automatización, pero la fundación prefiere tener un residente que además haga el mantenimiento y, los viernes y sábados, atienda las visitas astroturísticas. Decía que todas las noches, incluso la de añonuevo. ¿Acaso no descubrió Piazzi a Ceres el primer día del siglo diecinueve? Sí, el uno de enero de 1801.

»Perdón, dejo de divagar. Todas las noches, eso es. Pero ésta pasada quería celebrar algo. Es verdad que hace más de veinte y… o treinta y tantos años que trabajo todos los días, mejor, todas las noches, y que cuando me pongo los auriculares siento el frío del plástico en la coronilla, que me salen canas en las narices, y, en definitiva, que uno ya no es un chiquillo. Pero en el último correo de la doctora Cristina Gonzálvez O’Sea, investigadora jefe del grupo de supernovas de la Universidad de… Vale, vale, ya sigo. Vamos, que en su último correo se despidió con un «besos» en lugar de un «afectuoso saludo». Permitan ustedes que me sonroje: fue mi primer beso. Y pensé que debía celebrarlo por todo lo alto.

»Normalmente, desde hace seis años que me contrataron en este observatorio, tomo el combinado ocho o el catorce. Excepcionalmente el doce, el dos o un montado de mero. Pero ayer pedí… sepia a la plancha. Y de beber, una sin. Así soy yo. Dándolo todo. Me entretuve de más con la cena. Además, pensaba hacer algo excepcional. La entrada en el 2017 la celebraría con la observación de NGC 2017. Veo que la bella camarera, inmigrante del levante europeo y puesta tras la barra para que con sus atributos atraiga clientes, con todo éxito, tiene un gesto un tanto aburrido, y la comprendo. A fin de cuentas, es quizá NGC 2017 uno de los objetos más sosos del New General Catalognu yéneral catálog, disculpen mi mal inglés—, un mero asterismo formado por cuatro o cinco estrellas sin más relación entre sí que parecer juntas desde la tierra. ¿O es quizá tan adusto gesto debido a tener que aguantar esta parroquia día tras día más que a lo insípido del cuarteto estelar?

»Continúo, que creo que les parece que desbarro algo. El caso es que además quería observar, en honor a la doctora Cristina, el famoso «trío de Junior», objeto de su tesis, con la maravillosa nebulosa de Superduque, los brillantes velos de Anacentellas y el gran remanente de supernova Elficarosa. Sí, lo veo en vuestras caras, soy un romántico empedernido. Además, me llevé una botella de champín para completar la fiesta.

»Salí, como digo, un poco más tarde de lo habitual, siendo ya noche cerrada, cuando lo normal es que aún se distinga un hilo de luz roja en el poniente a mi derecha. A esas horas se andaba aún con los preparativos de cenas, ágapes y conteo de uvas. El olor de la noche era de invierno, de frío, de leña de estufas, de gasóleo de calefacciones y de cocinas atareadas.

»La niebla me acompañó, como es normal en estas fechas, por toda la cuenca del Guadiana hasta que me acerco a Siles. Después de, veamos, mmm… dos mil ciento cincuenta y tres viajes, pase lo que pase, me sé el camino de memoria. Por eso me extrañó lo que, ejem, digamos, que me sucedió.

»Más que niebla, era una casi agradable y acogedora neblina que permitía la conducción sin problemas. Es más, en cuanto que la carretera se alejó un algo de la civilización apareció una magnífica noche estrellada. Los jirones de vaho parecían alzarse desde el asfalto como sílfides buscando liberarse del yugo terrenal. El horizonte se difuminaba en un fantasmal, o mejor, espiritual gris indefinido noctámbulo en el que apenas se distinguían las figuras de algunas encinas, ancianas sabias conocedoras de los secretos del universo tras siglos de continuada observación. Y en el cielo se reconfiguraban las constelaciones al ritmo con el que las huidas hadas pasaban por delante de esta o esa estrella. Más que viajar, paseaba.

»Saliendo a las veintiuna y diecisiete debería haber llegado a las veintidós y cincuenta y cuatro. Sin embargo, el ordenador del observatorio marcaba las cuatro horas y casi cuarenta y tres minutos. Claro, se han quedado ustedes ojipláticos y culitorcidos. Es normal. También se han dado cuenta, qué coincidencia, ¿verdad? cinco horas y casi cuarenta y nueve minutos de retraso. Y el año pasado fue bisiesto.

»Por un momento pensé que nuestras medidas de tiempo son erróneas, que el tiempo no es continuo y que los astros nos roban ese desfase en un único salto al cabo del año, cediéndonos un día entero de golpe cada cuatro, pero no cada cien, salvo que sean cuatrocientos pero fallará en un día pasado tres mil trescientos… y tomo aire, que me ahogo con la perorata.

»El caso es que, y por el asombro que muestran ustedes coinciden conmigo, pensé: ¿y el año que viene serán once horas y treinta y siete minutos?

»Porque, piensen ustedes, ¿se acuerdan de todo lo que hicieron anoche? ¿Tienen la sensación de que fue mucho más corta de lo normal? ¿De que la fiesta se les pasó volando hasta que hoy han amanecido revueltos en humores malolientes, pensamientos turbios y enturbiados, bocas secas y malestar físico, mental y espiritual? ¿De que alguien o algo les ha robado esas horas?

»Sí, claro, veo que a ustedes también les llama la atención. Creo que lo mejor sería que lo comprobásemos el año que viene. ¿No les parece?

»¿Cómo? ¿Qué es eso de tripinferrari? No, es un Ritchey-Chretien de setenta centímetros y otro Schmidt-Cassegrain de cuarenta para las excursiones. En fin, señores, espero volver a departir con ustedes, aunque no deberíamos dejar pasar más de un lustro como ahora. Brindo con mi mosto salobreña antes de partir hacia el observatorio, ¡feliz 2017!

Francisco Torpeyvago

En Daimiel, a 31 de diciembre de 2016

¿También os quitaron los astros unas horas de la noche?

Contad, malandrines, contad... las horas
Anuncios

19 comentarios en “Cinco horas, cuarenta y ocho minutos y poco más

  1. Ya lo creo si rompiste la racha 🙂 fabuloso relato Francisco !!! pero bueno no lo dudaba nunca dejas indiferente a nadie por no contar las sonrisas que cada día en ese tiempo desenfrenado sin excusas estás aquí con todos, gracias. De lo que queremos o idealizamos hacer a la disposición, musas o tiempo hay un trecho te lo digo yo que ahora voy sin tiempo y va sin excusas. BESOS Y REBESOSSSSSS.

    Le gusta a 1 persona

    • ¡Buf! que me ha costado romper la racha, por lo que digo, empecé a dejar de escribir por el trabajo y no veas lo que me está costando volver a coger la costumbre.
      Gracias a todos vosotros por estar al otro lado de la pantalla sin excusas. Especialmente a ti por las sonrisas que repartes.

      Le gusta a 1 persona

      • Gracias a ti por dar un poco de tu tiempo para verlas, te entiendo totalmente cada vez todo crece es bueno pero me resta mucho tiempo es igual a no tener tiempo para escribir cuando puedo ponerme las musas no aparecen ainsssss. Jajaja no podemos estar a todo es imposible, besos Francisco 🙂 muash.

        Le gusta a 1 persona

      • Bueno, dar un poco de tiempo para sonreír es un placer. Vamos, que me lo paso estupendamente con las entradas y los vídeos.
        Lo de que las musas no acudan… bueno, a día de hoy les estoy muy agradecido porque aparecen siempre. Casi de más, porque cuando no puedo escribir apunto las ideas, y acabo teniendo más proyectos que tiempo para realizarlos.
        Como dices, llegar a todo es imposible.
        Besos.

        Me gusta

    • Sí, de momento, voy medio cumpliendo con mi propósito, pero sin agobiarme, que no me quiero quemar. Eso sí, espero la esperanza de no esperar a un bisiesto para volver a publicar, jeje.
      ¡Feliz 2017! Y gracias por pasarte, por comentar y, sobre todo, por leer.

      Le gusta a 1 persona

  2. ¡Jajajaja! La culpa de los astros, que me confunden. No hay como tener cuerpos siderales para echar la bulla…
    La introducción de las gestas lúdicoalcohólicas de diferente gentío, enorme. Pero el párrafo de la temporalidad relativa, que diría Einstein, es supremo.
    Venga, a seguir escribiendo para nuestro disfrute 😉

    Le gusta a 1 persona

  3. Hola, te comento hasta ahora porque ayer me dio gripa y aún ando en eso, pero no quise dejar de hacerlo.

    Cómo le sacas jugo al tema, te vas por otros vericuetos, nos traes del tingo al tango y eso es bueno, no es posible dejar de leer, hasta llegar al final.

    Por otro lado te digo que desde hace 6 meses y en estos días debí hacerlo, he querido publicar un cuento con este tema (que escribí hace años), si me siento mejor, tal vez lo suba hoy mismo.

    Abrazos de luz

    Le gusta a 1 persona

    • ¡Venga! Hacemos como con el de las sirenas, que también coincidimos, ¿recuerdas?
      Y mejórate, mujer. Porque quién te va a cuidar mejor que tú misma, me digo yo siempre —bueno, en mi caso, en masculino 😛 —
      Muchas gracias por pasarte, por comentar y por «ir del tingo al tango» un ratito conmigo.
      Un mega abrazo gama, con analgésico y antipirético hoy 😉

      Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s