Recargo y sigo —«La Relatadura», de Henar de Andrés—


Hoy me ha pasado una cosa curiosa. Como me estoy presentando a bastantes certámenes, y de momento voy cumpliendo mi planificación, tengo poco tiempo para escribir en el blog y, lo reconozco, estaba buscando una excusa que poner aquí para pasar una entrada por alto o una treta para no escribirla. Ni encontraba la primera por torpeza, ni la segunda por vagancia. Pero mira tú por dónde, una admirada escritora me ha dado la idea.

Henar de Andrés tiene un blog, «Pensando en la oscuridad» en el que publica unos magníficos relatos de un género que llamaré oscuro, que encuentro realmente inspiradores —perdóneseme la construcción un tanto anglosajona—.

Y aprovechando que paso por aquí, y antes de seguir, voy a comentar sobre una publicación de esta muchacha: «La Relatadura» —también se puede bajar directamente desde el enlace del blog—. Es un compendio de ciento y pico relatos —¿o eran sólo cien? ¡qué pereza mirarlo! lo dejamos en aproximadamente un centenar— correspondientes a las respectivas entradas en su blog. Son, por tanto, un conjunto amplio de relatos no muy extensos, de lo más heterogéneo en cuanto a tramas pero siempre dentro del «Lado Oscuro» —y aquí podéis poner la «Marcha Imperial»; si queréis—. Es una lectura que recomiendo fervorosamente, porque me encantó: Me duró un viaje y medio en tren. No soy de hacer reseñas, pero creo que este libro merece la pena, digo, la alegría … de leerlo. Adjunto el enlace para bajárselo, y, además de como gas byteriano, se encuentra en Bubok en estado sólido.

Hecho el anterior paréntesis, sigo con mi divagación. Decía que esta muchacha confiesa en su blog que estaba buscando como hacer el vago aprovechando que tanto escritorzuelo de tres al cuarto pulula por su página proponiendo un reto de escritura.

Pero como para vago yo, le he dado la vuelta al método para aprovecharme de ella. Dilecto lector, os presento seguidamente un cuento suyo —estupendo, como todos—. A continuación, incluyo el enlace a su narración, y después, mi interpretación o segunda parte. Que nunca fueron buenas. Pregúntele, estimado y paciente lector, si no, a Avellaneda.


Recargo y sigo.

https://pensandoenlaoscuridad.wordpress.com/2016/08/16/ni-pies-ni-cabeza/

¿Por qué no acuden a mí como antaño? El olor ya pasó, los gusanos casi han desaparecido y mi genio hace tiempo que se apagó. ¿Mi genio? Claro ya me acuerdo. Ortega, el «guardés», con el cuchillo de montería, en el estómago. Mi mujer y mi bebé Benito, con la paralela. Al ruido acudieron la Urbana, criada para todo y mujer de Ortega, y mi hijo mayor. Me dio tiempo a recargar antes que apareciesen.
La Laurita, que ya era una mocita de buen ver, tuvo que esperar a que me encarase la corta, la de las liebres.
Fui al dormitorio. Recargué la corta. Me descalcé y me metí el la cama. Y apreté el gatillo.
No sé cómo, sonaron dos disparos. Con uno hubiese bastado.
No creo que nadie nos haya echado de menos en estos meses. Al menos podían venir a buscarnos. O atormentarme por mi felonía. Pero, no, esperaré y esperaré:
«Hasta entonces, seguiré inconsciente de la duración del amarre entre estas cuatro paredes, caminando en círculos sin dejar huellas en el piso, aporreando en silencio, soñando sin dormir con que alguien me encuentre»

Francisco Torpeyvago

En Daimiel, a 18 de agosto de 2016

¿Te ha gustado? ¿No? Aprovecha tu alma de cotilla, malandrín, y dí por qué

 

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26 comentarios en “Recargo y sigo —«La Relatadura», de Henar de Andrés—

    • Silvia, todo un honor leerte por aquí. Aprovecho para agradecerte el comentario —lo de Henar es que sale solo: es muy buena la «joía», y lo de darle la vuelta, basta con ser un poco vaguete—, también para darte la bienvenida, o la «bienvoldida», de vacaciones. Y por supuesto para agradecerte que leas estas humildes historias.

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      • 900 es normal para ti que eres otra de las referencias de lecturas obligadas. Hay una manera de superar los lunes: Entrar en vuestras páginas a la hora del café —que no tomo café, cuántas veces tengo que decirlo— y alejarme del mundanal ruido con una buena lectura.

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  1. De esto que me estoy dando una vuelta por el lector y veo esto… Vale, sí, ya estoy mintiendo. Vine directamente aquí para ver si habías cumplido con tu palabra. Para mi sorpresa, no solo habías cumplido, sino que…
    — Ay, mi madre. ¿Ahora cómo le agradezco sus palabras? —grité para la sorpresa de todos mis vecinos.
    Más sorprendida estoy yo. Y sinceramente espero que sea esa la causa que me impide decirte algo sentido en lugar de esta divagación. A ver… Pienso… Sin duda tu relato se merecía una entrada y no un pequeño lugar en un comentario. Así brillará y no se perderá en la oscuridad.
    Con tu permiso (o sin él, que me da igual) rebloguearé esta entrada. Gracias, crack.

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    • Como decía Emeterio «El Descuartizador», vayamos por partes:
      Tenía la excusa perfecta para no tener que escribir —fíjate, con lo que me gusta hacerlo y busco la manera de no hacerlo: pura paradoja—. Así es que la utilicé.
      En cuanto al resto, aunque son opiniones y, por tanto, subjetivas, están sustentadas por una comunidad que ha hecho suyo tu mundo fantástico. Sólo hay que leer los comentarios de los lectores para ver la buena opinión que tenemos de ti.
      Gracias a ti por el reblogueo, Heroína.
      PS.- Tranquiliza a tus vecinos indicándoles que NO has hecho realidad una de tus pesadillas narradas.
      PPS.- Y en cuanto a lo de divagar, olvídalo, que para eso estoy yo.

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    • Mi infinita preferida por aquí. Lo primero, ¡muchas gracias por pasarte, por comentar y, sobre todo, por leer!
      En cuanto a los deseos, deberías ser cuidadosa al expresarlos. Lo de Henar lo entiendo, por supuesto, pero algo parecido a mí… Ten en cuenta que un diablo malintencionado podría concedértelo 😛 .

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      • El universo siempre me susurra… “Ojo con lo que me pidas” ;-). Yo no sé si el diablo sale de copas con mi universo, pero igual confío. Confío en que me dará un poquito de ustedes dos cuando crezca 😛
        (ya he dejado el biberón, que no es poca cosa!)
        Gracias a ti! Van más abrazos de los míos.

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      • El diablo se va de copas con la sota de bastos y ambos, borrachos en la taberna de las tres estrellas del cinturón de Orión, deciden quién paga la última y quién te concede un deseo.
        Si has dejado el biberón, tendrás que comer potitos —tan ricos, oye—.
        Y gracias por querer ser como yo. Sin barba, claro.
        Ya sabes, ∞+1.

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    • ¡Doña Valeria! ¡Qué honor verla por aquí!
      Pues sí, Henar es grande y es un orgullo para mí que algún lector me crea comparable a ella. No creo que sea ni mínimamente parecido, pero hay una cosa importante de las escrituras y lecturas de Henar para mí: Me resultan altamente inspiradoras. Cada vez que leo algo suyo me quedo con una fuerte impresión en mi imaginación que me hace escribir.
      Me pasa también con Ana Katzen. —Y contigo, como bien sabes 😉 .—

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      • Por favor, cualquier cosa menos verte obligada. Si tienes un ratito y te apetece, te pasas. Y si no, pues no pasa ni media.
        Los halagos son siempre merecidos.
        —Aunque me reconozco algo extremo: O me entusiasmas o te odio. Y eso a pesar de lo pacífico y perezoso que soy.—

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  2. Pingback: Visita a tu abuelo —«Vampire’s dream», de Henar de Andrés— | Historias malditas, malditas historias

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