Y al final… XVII Justas literarias


Pues «a la final, volquemos». Me quedé en la segunda ronda, algo así que como en octavos de final. Desde luego, mucho mejor de lo que esperaba —véase Demasiado justito en las Justas Literarias—.

En primer lugar, voy a describir un poco en qué consiste eso de las microjustas —los relatos al final, impaciente—. Es un invento del foro OcioZero, un concurso de microrrelatos de un máximo de 50 palabras en el que hay una primera fase de desafíos —véase de nuevo la entrada anterior—, y a partir de ahí una serie de rondas de eliminatorias hasta declarar a un único vencedor.

En la ronda 1 el tema fueron fiestas españolas. Preparé uno para la AscensiónDespedida de Jesús— y otro para el Dos de MayoEn Malasaña—. De lo que quedaba libre no me gustaban San Isidro por parecerme demasiado sencillo, y alguno más que no me inspiró. Al final me decanté por la Ascensión. En cualquier caso, el relato tiene un pequeño error ¿alguien lo detecta? Pasé por la mínima, 2 – 1, contra Suizo decantado que escribió un relato fantástico. De hecho, yo creo que es mejor que el mío. Este relato mío quedó segundo en la votación popular de la ronda (3 votos) tras el de Rapso (6 votos) y seguido por el de Suizo Decantado (2 votos), lo que demuestra que nuestro duelo fue muy reñido.

La ronda 2 se complicaba, porque cada reto tenía como tema un grupo musical y había que incluir como frase obligatoria uno de los dos títulos propuestos de dicho grupo. Evidentemente, el primero en concursar en cada reto tenía la ventaja de escoger la frase. Puesto que fui el antepenúltimo —creo—, sólo disponía de tres frases. Escribí dos, presentando al final  Violadores del verso / Trae ese ronLa esquinita del malecón—, y descarté Maldita vecindad y los hijos del quinto patio  /  Con solo tocarteCalle Vieja, 5—. Y aquí sí que caí, 2 – 1, contra un tremebundo relato de Chupito. Este de la «esquinita» tenía un error: el espacio del segundo guion estaba después y no antes, como le correspondía. Además, alguien me señaló que la palabra «Lloró» no era la más adecuada, por lo que dejo aquí la versión corregida —la original, como en todos los casos, en la página del concurso—.

Y además, en la «Tasca del caballero del yelmo abollado»—hacia la mitad de la página—, lugar de desenfreno para los contendientes y para desfogar entre micro y micro,  dejé mi impronta con una «llamada» para la segunda ronda.

Yo caído, pero el concurso sigue con una interesantísima tercera ronda sobre política, y los concursos de «Dardos al Sol» y «la Sortija» en pleno auge. ¿Que qué son? Pásate por la página de OcioZero, que yo me canso de escribir. Ahí os quedáis con los relatos.

PS.- Añado que me lo he pasado pipa y que pienso repetir. Aviso.

PSS.- Sí, sigo sin poder acudir por la red de forma regular, aunque voy cumpliendo el plan. ¡Y léete ya los relatos, que vienen calentitos!


La Ascensión

Despedida de Jesús

Los doce formábamos un hemiciclo imperfecto en su rededor. Dio media vuelta y anduvo unos pasos. Volvió a girarse hacia nosotros. La luz cenital lo iluminaba y nos saludó levantando ambas manos. Matías, el nuevo, sonrió con timidez.

Al fin, presionó el botón del piso del jefe.

Dos de mayo —no presentado—

En Malasaña

Nos tomábamos unas cañas este dos de mayo.

—¡Mira! Un figurante.

Pañuelo en la cabeza, faca en la faja, pantalón y calzas. Se acercó e intentó, sin éxito, tomar una olivita.

—Ahí caí yo. Y ahí, mi hija. —Una lágrima negra se fugó por su mejilla translúcida.

Maldita vecindad y los hijos del quinto patio – Con solo tocarte —no presentado—

Calle Vieja, 5

Se está tranquilo aquí. El tercer patio es más incómodo, porque da a la calle, pero en el quinto no se nota el tráfico. Lo malo son las grajas. Con solo tocarte las heces te deslucen. Rompen la armonía de todo el conjunto de lápidas.

Violadores del verso – Trae ese ron

La esquinita del malecón

—Trae ese ron, templemos la garganta. —Barba abandonada, hedor insalubre y un platillo para los pesos.

Los MBA le habían robado su música, profanado sus letras y hundido su alma en la miseria.

Nacieron lágrimas en clave de sol mientras cesaba el viejo plañir del bandoneón.

Extra en la taberna

Entrada 2ª Ronda

—¡Mirmillones y reciarios! A la arena. Pero ¿dónde están?. Y tú, ¿qué haces con eso? Enjaeza los caballos de guerra y ayúntalos en los carros de combate, y vuelve a dejar aparcado el escarabajo rosa de la hija del pretor.

»¡Que venga el armero! ¡Que acuda el lanista! ¡Tracios y secutores, a la arena!… ¡Pero dónde c.ñ. están!

»A ver, orden, los tigres a un lado y las bailarinas al otro. Que traigan otra docena de las que queden enteras. ¡Laceros y hoplitas! A la arena… ¿Dónde se habrán metido?

»Mmmm, ya caigo. ¡Chaval, «venpacá»! Acércate a la «Tasca del caballero del yelmo abollado» y me los traes a todos a rastras si es necesario. Y toma tres denarios y me mercas una cuartilla de vino para los nervios.

»Arenero, quítame esos rectángulos albos de la arena ¡ya! Me importa un rábano que venga Nadal.

»¡Ya suenan buccinas, pífanos y atambores! ¡Ya se oyen oboes, chalumós y sacabuches! Suena el paseíllo, las vestales con sus bandas de «misses», quizá por perdidas, avanzan delante, grandes caballeros con más grandes caballos detrás, y seis hermosos gladiadores, seis, les siguen. —Mira, ése puso el pie en blando; si es que detrás de caballerías hay que ir con cuidado.—

»¡Pero y tú dónde vas así, alma cándida! Con esos pelos azules, maquillaje blanco y narigota «colorá». Ve a ponerte uniforme inmediatamente. ¿Qué se habrá creído que es esto?

Francisco Torpeyvago

En Daimiel, a 25 de abril de 2016

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6 comentarios en “Y al final… XVII Justas literarias

  1. Esto de usar palabrejas nativas de diccionario… me parece feo y poco respetuoso para el resto de mortales! jajajajajaja Mirmillones, reciarios, hoplitas, tracios, secutores, pífanos, buccinas… feo, feo! Lo del botón del ascensor, ¡me quedó más claro! ;P

    Le gusta a 1 persona

    • Me alegro de que te gustase ése especialmente, porque creo que es el que tendría que haber presentado —aunque pasé con La Despedida de Jesús— pero temí que quizá fuese algo críptico o que, al menos, tuviese demasiadas interpretaciones.
      Gracias por los ánimos —por supuesto, pienso repetir experiencia— y por pasarte por aquí.

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    • Estimada Señora Selenita, es todo un honor tenerla a usted visitando aquestos lares. Y un compromiso, visto lo visto en cuanto a su manera de escribir, que me achica moralmente. Pero, por favor, pase y siéntese un rato si le apetece.
      Sí, como comento, es el que más me gustaba, pero lo veía quizá demasiado abierto a interpretaciones, y eso, en un micro, no me parece buena idea.
      Hasta la próxima, pues, agradeciéndole su paso por aquí y por comentar.

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